"Si le hubiéramos pegado un 'paseón' a una cofradía no estaría tan feliz"


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Luis Miguel Carrión./Foto: Jesús Caparrós

La iglesia de San Roque, por tanto, ha acogido algo más que un retiro o que el primero de los que vendrán. Se han vivido momentos especiales, probablemente, irrepetibles. Quizá por ello, concluido el acto, el capataz, Luis Miguel Carrión, Curro, confesaba estar en una nube. “Si le hubiéramos pegado un «paseón» a una cofradía no estaría tan feliz”.
“Hoy le vamos a poner la ropa al corazón y al alma”. Con estas palabras ha comenzado el retiro organizado por Luis Miguel Carrión, donde se han dado cita un centenar de costaleros de sus distintas cuadrillas. Así, el reconocido capataz ha explicado que el costalero es el Cirineo del Señor, porque “vosotros sois los verdaderos artífices de la fe”. Todo ello en un acto donde varios costaleros han compartido su testimonio, se ha rezado ante Jesús Sacramentado, ha habido espacio para la meditación, la celebración de la misa y una convivencia posterior, cuyos beneficios irán destinados a la capilla que la comunidad parroquial de la Trinidad tiene proyectada en Moyobamba, Perú.
Si hay una verdad del costalero, buena parte de a misma, ha quedado expuesta en la tarde de este sábado. Una de sus muestras se ha expresado en las palabras de Luis Miguel Carrión, quien ha querido mostrar su gratitud a los asistentes por “tantas y tantas cosas que llevamos haciendo durante casi tres décadas”. Esto para explicar que “el objetivo fundamental, para los que somos hombres de fe, es darnos un pellizco en el corazón y reflexionar sobre el sentido de lo que hacemos”. Una significación de la que se ha dado muestra en cada instante de la emocionante intervención del Curro. Éste no ha dudado en señalar que “me da mucha pena la gente que se meta debajo de los pasos y no sienta nada”; y por ello, “recuerdo las palabras de mi maestro cuando decía lo bonito que es creer en Dios y en su bendita Madre, y cada vez cobra para mí más sentido”.
Con un tono pausado, firme, característico de quien realiza su oficio, su vocación y, en definitiva, con la seguridad propia de quien conoce la verdad, Carrión se ha dirigido a los presentes en una “chicotá” distinta, pero igual que si fuera con un paso. Así ha manifestado su alegría al “ver a hermanos mayores y representantes de juntas de gobierno aquí. Vosotros, mis costaleros, sois los verdaderos artífices de la fe”. Al hilo de esa afirmación, no ha dudado en subrayar que “somos costaleros de oficio como dice mi hermano mayor del Santo Entierro, y por eso somos los responsables de mantener un legado muy importante, de muchas generaciones que nos antecedieron”.
Testimonios impactantes
Curro ha recordado a uno de sus hermanos del Esparraguero, que pasa por una enfermedad y que ha sido uno de los motivos que le han impulsado a organizar este retiro. “No hay ni un solo costalero de ese grupo que estamos apoyándolo que no vaya ante el Cristo de Gracia, le rece un padre nuestro y le eche una fotografía para mandársela y darle fuerzas”. Así, el capataz ha recordado que lo más difícil para un padre es perder a un hijo y ha recordado la última conversación de uno de sus costaleros con su hija, antes de que ésta muriera, que le dio fuerzas para seguir sacando al Señor. “Ese es el sentido y, por eso, me da pena cuando se hablan tantas cosas de los costaleros”, ha enfatizado. “El tiempo que a mi quede en esto voy a defender a los hombres de fe porque eso es verdad. No concibo a costaleros que digan que no creen en Dios. No somos transportistas de pasos”.


También ha tenido palabras para recordar a Pepe Ávila y ha rogado a sus costaleros que no olviden nunca “que ocupamos el sitio más bonito que hay en una cofradía. Por eso no podemos desprestigiarlo”. Especialmente emotiva ha sido la reflexión que ha solicitado a sus hombres, sobre la cantidad de personas para las que “las imágenes que sacáis han sido el eje de su fe y el privilegio que tenéis”. Y ha confesado que antes de sacar el paso, “lo primero que hago es hablar con el Señor o la Virgen y le doy las gracias por darme salud un año mas para poder llevarlo y mandar a gente como vosotros”.
El turno para el testimonio de sus costaleros ha comenzado con Rafael de Vera. Su serenidad para narrar la pérdida de su hija y como Silvia, es el impulso para que continúe en este mundo ha sido estremecedor. Ella era hermana del Huerto y del Santo Sepulcro y su padre ha confesado que “yo siempre le pedí al Señor, no que la curara, sino que la enfermedad se parara. No pudo ser”. La emoción ha inundado la iglesia de San Roque, mientras de Vera narraba que “en mi casa la fe significa es creer en algo que no vemos”. Para explicar que, en su última conversación, Silvia le explicó que tenía como referentes a Curro, Federico Jiménez y Enrique León. La última frase que tuvo con su padre fue la que cierra el Padre Nuestro. Un momento que, como ha explicado de Vera “si me pidió rezarlo es porque el Señor la iluminó. Por eso, hasta que tenga fuerzas y las hermandades me lo permitan seguiré bajo las trabajaderas porque era lo que Silvia quería”.
El hermano mayor del Sepulcro ha tomado la palabra, acto seguido. Enrique León ha asegurado, entre lágrimas, que “el Señor y la Virgen quisieron que el pasado Viernes Santo se rompiera el varal del palio del Desconsuelo para que Silvia disfrutara un poquito más de la estación de penitencia”. León ha recordado que ser costalero de Curro cambió su vida y que su capataz ha sido un pionero, ya que “cuando nadie dejaba los zancos en el suelo, nosotros lo hicimos, cuando todos marcaban al levantar nosotros no y ahora con este retiro volvemos a ser pioneros”. Otro de los costaleros referentes de Curro y el hermano mayor de la Sentencia han tomado la palabra para dejar momentos irrepetibles.
El acto ha proseguido con la exposición de Jesús Sacramentado, una reflexión y la misa oficiada por parte del párroco de la Trinidad, José Juan Jiménez Güeto. Éste ha explicado que ser costalero “es una vocación. Es Dios quien os ha elegido. Sois los corazones que, con vuestro latir, enseñáis al mundo la fe”. Como cirineos que portan la cruz del Señor, las palabras del canónigo han profundizado en la vertiente espiritual del costalero. Y ha recordado las palabras del capataz, cuando confesaba que habla a las imágenes antes de llamar al paso. “Eso es rezar”. Emocionantes palabras, que han buscado profundizar en el verdadero sentido que tiene llevar a Dios y a su Madre con la forma de rezar distinta de los costaleros que, este 11 de febrero, han realizado el ensayo más especial.

9 Comentarios

  1. La fe era un don del Espíritu Santo. Ahora el Papa Curro la redefine: emana de un costal, de un vaso de tubo y de un cenicero con colillas. Vosotros sois los artífices de la fe… y lo dice en una iglesia y con un sacerdote presente sin ser desalojado a gorrazos, que mal estamos.

    • Te deberia dar verguenza tu comentario. Lo minimo para opinsr de una persona es conocerla y con tus palabras dudo mucho que sepas lo que significala la palabra FE. Con personajes como tu asi nos van las cosas en Corsoba

    • No llego a comprender a qué se refiere usted. Realmente parece que sabe de lo que habla, pues efectivamente la Fe es un don recibido del Espíritu Santo, que como cualquier otro don debe ser cuidado y ”regado” para que dé frutos, así como hay que colocarlo en lugar bien visible para que sea luz, faro, guía, ejemplo, o como queramos llamarle…..eso hace el costalero, a través de su esfuerzo y sacrificio, y para un costalero, con letras mayúsculas, es enseñar su fe a través de este bendito oficio…..como también hace en otros muchos casos: Santa Misa, en Parroquias, en sus trabajos, en sus familias……
      Alégrese, señor Sepulcro, de que existan estas personas, que como todas son humanos, y por tanto con defectos como usted y yo.
      Grande Curro por este tipo de actos que no deben ser anecdóticos, sino que deben continuarse……

  2. La fe es un don sobrenatural de Dios. Para creer, el hombre necesita los auxilios interiores del Espíritu Santo… no de Curro, ni de ningún otro capataz, ni de sus costaleros. Javier no se meta a discutir sin saber de lo que habla. De artífices de la fe no tienen nada de nada.

    • Mezcla la velocidad con el tocino. Quien habla de artifices de fe. Cada uno vive su fe a su manera, los hay quien la viven, segun ellos haciendo hermandad entorno a un medio de vino y los hay que la viven poniendose un costal y metiendose debajo de un paso. Lo que esta claro que es un sin sentido el meterse debajo de un paso sin tener fe en Dios y en su madre. No se que pinta aqui un vaso de tubo y un cenicero con colillas, ni pq tiene pq nombrar al Papa. En fin piense usted lo que quiera.

  3. More usted (perdone que no me dirija a usted por su nombre porque no lo pone, ni como señor porque tampoco merece usted tal mención), como costalero de la Virgen le digo que ninguno de mis compañeros se mete debajo de los pasos sin fe ni siendo ateo. Si dicha convivencia ha servido para que alrededor de 100 personas rezen ante el Señor, escuchan testimonios que más que testimonios son clases como afrontar las adveridades de la vida y la fe, bienvenido sea Dios. Yo no pude asistir por compromisos familiares pero si le digo que hablando con mis compañeros, ninguno ha salido de allí igual que entró, y que este año se meten debajo de los pasos de distinta forma que al año pasado, y si dicha convivencia ha servido para eso, bienvenido sea Dios, igual usted debería de tomar ejemplo porque necesitar lo necesita.
    Ah por cierto, le escribe Rafael López Díaz, yo no me escondo detrás de un seudónimo.

  4. Buenas noches admirable la labor de curro. Aunque debería de cuidar más la elección de sus “hombres de Fe”. Ya que ponerse delante o debajo de un paso implica mucho más que colocarse un traje negro, implica valores.

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