Los novios de la diócesis reciben la bendición en la Catedral


En una profunda homilía, basada en la lectura del sexto domingo del tiempo ordinario, el obispo ha puesto de relieve cómo la voluntad de Dios alcanza a enfermos, pobres y novios

En el marco de la próxima festividad del mártir San Valentín, la Catedral ha recibido a los novios de la diócesis, que se preparan para el sacramento del matrimonio. En una profunda homilía, basada en la lectura del sexto domingo del tiempo ordinario, el obispo ha puesto de relieve cómo la voluntad de Dios alcanza a enfermos, pobres y novios. La misma ha comenzado con el recuerdo del salmo, “dichoso el que camina en la voluntad del Señor”

Momento de la celebración en la Catedral.Foto: LVC
Momento de la celebración en la Catedral.Foto: LVC

Esa afirmación ha servido de eje a la intervención del prelado, quien ha asegurado que “el hombre honrado aspira a ese cumplimiento ¿Y cómo conocemos la voluntad de Dios en nuestras vidas?” A ello, Demetrio Fernández ha repuesto que Jesús responde en el Evangelio, cumple los mandamientos. “Estos van marcando el camino de la vida. No siempre somos capaces y necesitamos la ayuda de Dios, aunque a veces no lo consigamos”, ha explicado. Por ello, ha especificado que los mandamientos “son impulsos interiores de la Gracia, que recibimos desde el Bautismo”. La reflexión ha proseguido destacando que, “si de algo es celoso el hombre contemporáneo es huir de toda represión”. Y esto se entiende “en nosotros mismos porque los mandamientos están inscritos a fuego, como en las Tablas de la Ley”. En consecuencia, el obispo ha enfatizado que no se trata de algo “impuesto desde fuera, sino que es el desarrollo normal de la vida de Dios con nosotros”. En su reflexión ha subrayado el mensaje de Cristo en el que invita a “amar vuestros enemigos”, que ha categorizado como “una enseñanza típicamente cristiana. No lo encontraréis en ninguna otra religión, filosofía o ideología. Desde la Cruz Cristo pide al Padre que los perdone porque no saben lo que hacen. Esa dinámica es la que nos va haciendo crecer y, por ello, somos perdonados continuamente. Para una convivencia cristiana sana es necesario el perdón continuo”.
La parte central de la homilía se ha desarrollado en torno a diversos aspectos del matrimonio, en relación con Cristo. Por tanto, el prelado ha explicado que, “en tiempos de Jesús había cierto relajamiento en estas cuestiones y algo parecido sucede ahora”. Así, ha destacado que sólo la mujer era considerada adúltera y “Jesucristo quita esa dispensa al hombre y eleva a la mujer a la misma dignidad que al varón. Jesús ofrece su perdón a los adúlteros”.
Finalmente, Demetrio Fernández ha recordado que este domingo “se unen otras circunstancias que queremos tener presente en el altar”. En consecuencia, ha tenido palabras para la celebración del Día del Enfermo para los que ha pedido fortaleza. También ha destacado que concluye la campaña de Manos Unidas y “necesitamos más gente comprometida”. Especialmente dramáticas han sido las palabras del obispo a este respecto, al manifestar que “comida hay de sobra para todos”. Por tanto, ha puesto de relieve que “se tira al cubo de la basura la tercera parte de la comida que tenemos y siento vergüenza al decir esto, porque lo hacemos mientras 800 millones de personas no tienen para comer”. Así ha subrayado que “no es justo que nosotros tengamos tanto y otros no tengan nada y se mueran de hambre. El amor de Cristo debe ser expansivo en este punto de saber compartir nuestros bienes”. Los novios han ocupado también esta última parte de su intervención, donde ha expresado que “hay muchos jóvenes preparándose para el matrimonio. Es un momento precioso de la vida para proyectar una familia cristiana. Estad seguros, queridos jóvenes, de que es Dios el que os ofrece esa alegría de formar una familia cristiana”. Posteriormente, las parejas se han reunido con el prelado en el Palacio Episcopal.