“Solo tienes dos opciones: hundirte en un rincón o seguir adelante para ayudar”


En la siguiente entrevista, los padres de Bárbara, Leonor y Antonio, explican los motivos que les han impulsado a crear el 'Premio Bárbara Castro, A un corazón de madre', que se fallará el 24 de marzo

Al entrar al despacho de Antonio Castro, un saludo y una sola frase: “Ahí está tu amiga”. La fotografía de Bárbara Castro, con su sonrisa inconfundible, en el acto de entrega de los premios Bravo recuerda a una periodista de raza. Pero, ante todo, a una mujer y a una madre de profundas convicciones que tomó una decisión que no está al alcance de cualquiera. “Ella decidió que, hasta que no diera a luz a su hija, no iba a someterse a ninguna prueba que pudiera perjudicar a la niña. Se negó a que le hicieran hasta las de preparación al tratamiento”, recuerdan. Y, sobre todo, para poner de relieve su tremenda vitalidad, tenacidad y afán de superación

para
Bárbara Castro.

El pasado curso académico (2015-2016) los padres de Bárbara recogieron su título de Doctora en la Facultad Humanidades y Ciencias de la Comunicación. En una reunión con el rector, Antonio Calvo, y la secretaria general, María Bellido, mostraron su deseo de mantener viva la memoria de su hija y crear un premio con la colaboración de la Universidad CEU San Pablo. Con el objetivo de canalizar esta propuesta, la Secretaría General de la Universidad remitió dicha tarea al Instituto CEU de Estudios la Familia. En el mes de julio de 2016, el Director, Elio Gallego, y la secretaria académica, Carmen Sánchez Maíllo, del Instituto CEU de Estudios la Familia, se reunieron con los padres de Bárbara, quienes mostraron su deseo de crear los premios Bárbara Castro. Desde el Instituto de la Familia, atendiendo a lo especial del caso de Bárbara y dado que ella luchó y priorizó la vida de su hija frente a la suya propia, se les sugirió a los padres como título al premio el nombre de: Premio Bárbara Castro A un corazón de madre, siendo la finalidad del mismo premiar a mujeres, asociaciones o fundaciones, entre otros, que hayan luchado por la maternidad. Tal propuesta entusiasmó a su familia y por ello se decidió proceder a la creación del premio. El sentido de la creación del mismo es doble: por una parte, mantener viva la memoria de la persona de Bárbara Castro y, de otro lado, que el testimonio de la entrega de su vida sirva como ejemplo para nuestra Universidad CEU San Pablo y para la sociedad entera del valor sagrado que tiene una vida concebida.
-¿Cómo surge la idea de este premio?
-Es una idea que teníamos desde que sucedió esto. Pensamos en la creación de una fundación, pero planteaba numerosos inconvenientes a nivel de seguimiento, administrativo o fiscal. Realizamos varias consultas y desechamos la idea. Y, en una reunión, cuando fuimos a recoger el birrete de doctora, a título póstumo, de mi hija, hablando con la rama de la familia de la universidad de San Pablo CEU, la encargada nos dio la idea. Nosotros queríamos hacer algo, pero no sabíamos cómo enfocarlo. Nos pareció bien y, aunque no somos ricos, creíamos que el esfuerzo que había hecho Bárbara se viese recompensado.
-Del trato con la universidad, qué destacaríais.
-Sobre todo para mi hija, porque ella decía que los años más felices de su vida fueron los que estuvo en la universidad. Estamos encantadísimos con el trabajo que están haciendo. Nuestra nieta es el motivo que nos impulsa a hacer este esfuerzo y que perdure en el tiempo para que, cuando ella sea mayor se sienta orgullosa de su madre y de sus abuelos
-¿Qué características tiene el premio que va a recordar la memoria de Bárbara Castro?
-Se va a constituir un jurado que va a analizar los distintos casos que se presenten de personas vinculadas a San Pablo CEU, aunque está abierto a todo el mundo. Nos reuniremos y se otorgará al caso que más se ajuste a esa característica de “madre coraje”, como de alguna manera hizo nuestra hija en favor del nacimiento de nuestra nieta.
-¿Cuáles son los valores que aportó Bárbara e inspiran este premio?
para
Bárbara Castro.

-Bárbara era de mis hijos, con las que más discusiones tuve porque éramos muy parecidos. Hay una pequeña anécdota que demuestra cómo era. Cuando terminó sus estudios de bachillerato, por mi relación con el mundo financiero, quería que estudiase económicas porque creía que le podía ayudar. Bárbara hizo el primer año de Derecho para satisfacerme, pero llegó un momento en que ella lo que quería era ser periodista y se cambió a Ciencias de la Información. Hasta ese extremo llegaba Bárbara. Destacaría su tenacidad, su amor propio y era muy vital y no necesitaba grandes cosas para ser feliz. Estaba siempre sonriendo, incluso, durante su enfermedad. He visto, cuando he podido al cabo del tiempo, fotos de mi hija y en todas tiene una sonrisa. Era muy perfeccionista y dura consigo misma. Se marcaba unos objetivos y no paraba hasta alcanzarlos. De pequeña, en el colegio obtenía buenas notas y, cuando por ejemplo le ponían un seis cogía berrinches. Ya en la universidad estudiaba muchísimo para mantener la media de matrícula de honor, que obtuvo en asignaturas como Doctrina Social de la Iglesia.
-En su faceta profesional, cómo era.
-Bárbara terminó su carrera y tenía el máximo interés por comenzar a trabajar. No dijo nada a nadie y se enteró de que en el Obispado se necesitaba un periodista. José Juan, que era quien le hizo la entrevista, nos contó que en la primera reunión que mantuvo con ella dijo, lo tengo decididó, es Bárbara. Esa ilusión, esa capacidad y esas ganas eran las que la definían.
-¿Ese es el espíritu que se quiere premiar?
-Sí y también en referencia a la maternidad. Cuando estaba embarazada y le detectaron la enfermedad quiso seguir adelante. Cuando nos hacen la pregunta ¿Quimioterapia, sí o no? Bárbara estaba de cinco meses y medio. Quiere decir que si se le hubiera dado el tratamiento le habría pasado algo a la niña, no lo sabemos. Ella decidió que, hasta que no diera a luz a su hija, no iba a someterse a ninguna prueba que pudiera perjudicar a la niña. Se negó a que le hicieran hasta las de preparación al tratamiento. Sufrió unos dolores tremendos hasta que dio a luz porque tampoco podían suministrarle medicación. Esto no quiere decir que si se le hubiese dado se habría salvado, no lo sabemos. Pero creemos que no, porque el cáncer era muy fuerte y uno de los más agresivos.
-Transmitirán ese arrojo a su nieta.
-Es muy pequeña. Tiene seis años y no queremos implicarla, pero creemos que con el tiempo se lo iremos contando, poco a poco, de una manera que ella tampoco se sienta mal. Y que sepa el esfuerzo y el sacrificio que hizo por su hija.
-Es necesario que la sociedad conozca su ejemplo.
-Por supuesto. Queremos que se sepa que hay muchas personas en condiciones similares y lo hacen igual que lo hizo Bárbara. Y den el paso adelante.
-¿Cómo se puede seguir adelante, después de una situación como ésta?
para
Bárbara Castro.

-Eso mismo me pregunté cuando pasó. Creí que no podría salir, eso es lo que piensas y que te quieres ir con ella. Lo ves todo muy negro. Pero luego piensas en que tienes dos opciones: hundirte en un rincón o seguir viviendo para ayudar a todos los que tienes a tu alrededor. Y pensaba mucho en mi hija porque se vinieron a vivir los tres (Bárbara, su marido y su nieta) a mi casa, cuando ya estaba mala. Ella no consentía verme a mi baja de moral y, si alguna vez me escuchaba llorar desde arriba, bajaba y no me dejaba. Ese afán por la vida que tenía me lo ha dejado para que se lo transmita a mis hijos y a mis nietos, tenemos siete. Ella está siempre presente en mi casa, la primera. Se sale, pero la vida ya nunca es igual. Hay que seguir, tienes unas responsabilidades familiares y profesionales, pero es otra cosa. Era muy cariñosa, familiar, éramos una piña. Era una relación muy fuerte. Cuando estaba recibiendo tratamiento en Madrid me decía, “papá no hace falta que vengas tanto porque esta batalla la vamos a ganar seguro”. Pese a los duros efectos secundarios era ella la que me daba ánimos a mí, pese a su estado.
-¿Les gustaría que su nieta, cuando sea mayor, prosiguiera esta iniciativa?
-Nos encantaría. Mientras nosotros estemos vivos y podamos tenemos en mente seguir. No sé lo que harán nuestros hijos y su hija. Barbarita, por los signos que ya está dando, va a ser muy parecida a su madre y ella lo continuaría.

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