"Fuimos capaces de resolver situaciones complicadas que demuestran hacia dónde queremos ir"


El hermano mayor de las Lágrimas, Rafael Murillo, reflexiona sobre los acontecimientos que han marcado la vida de su cofradía durante los últimos tres años y suponen una base sólida para el futuro

La hermandad de las Lágrimas se halla a las puertas de su ingreso en la Agrupación de Cofradías y ante la perspectiva de dos meses muy intensos, en cuanto a actos y cultos se refiere. Por ello, su máximo responsable, Rafael Murillo, no duda en poner de relieve que los acontecimientos que han marcado la vida de su cofradía durante los últimos tres años suponen una base sólida para el futuro. Y señala que “fuimos capaces de resolver situaciones complicadas que demuestran hacia dónde queremos ir”

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Rafael Murillo en la octava del Corpus del Parque Figueroa./ Foto: LVC

Murillo reconoce que la corporación ha tenido diversos puntos de inflexión, “hitos en la hermandad que ha provocado cambios a los que estamos adaptándonos”. Así, el hermano mayor de la cofradía del Parque Figueroa explica que “hemos realizado la primera estación de penitencia”. Sobre ésta subraya que “estamos muy orgullosos de cómo se realizó”, si bien “no escondemos que tenemos mucho que aprender”. A ello repone que “fuimos capaces de resolver situaciones complicadas que demuestran serenidad, saber muy bien dónde estamos y hacia dónde queremos ir”. Tras la experiencia vivida el Sábado de Pasión de 2016, Murillo recuerda que “nos embarcamos en la renovación de la junta de gobierno, empezando por el hermano mayor”. Este aspecto se llevó a cabo con la vista puesta en la preparación “de lo que este año será nuestra gran apuesta, poder acompañar a a la Virgen de las Penas con nuestro propio hábito Nazareno”.
Los frutos de este esfuerzo, en palabras del hermano mayor, se proyectan en el hecho de que “hemos tenido el afecto y la cercanía de muchos hermanos que se han acercado de nuevo a la cofradía, y que ahora participan de las actividades propias de la misma. Por ello, pone en valor el incremento de la participación en las charlas de formación continua, o en los actos programados como el rosario vespertino, la colaboración en la parroquia, la asistencia a la misa mensual de hermandad, entre otros. En consecuencia, Murillo concluye que “ahora hay que seguir creciendo y estableciendo unas bases sólidas para la corporación, en torno a nuestros titulares, nuestra parroquia, y nuestro barrio”.

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