“La Palabra es un don. El otro es un don”


El mensaje para la Cuaresma del Papa Francisco aborda el pasaje sobre Lázaro y el rico y señala que “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo en la Palabra"

“La Palabra es un don. El otro es un don”. Bajo este título, el Papa Francisco articula su mensaje para la Cuaresma. Así, el Pontífice aborda el pasaje sobre Lázaro y el rico y señala que “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo en la Palabra, los sacramentos y el prójimo”. Por ello, la define como “un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna”.

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El Papa Francisco durante la homilía en la basílica de San Pedro./Foto: LVC

El mensaje papal se divide en tres grandes bloques y el primero de ellos aborda al “otro” como un don. Por ello, Su Santidad comienza su intervención aludiendo a la parábola de Lázaro y el rico. De ésta explica que la “primera invitación que nos hace es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido”. En consecuencia, “la Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo”. Francisco subraya que “cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor”.
Sin embargo, el Papa asegura que el pecado nos ciega y, por ello, “la parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico. Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado”. De esta manera, el texto bíblico “nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir”. La misma “esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia”.
La parte final del mensaje papal culmina en la aseveración de que la Palabra es un don. Así, el Pontífice pone de relieve que la fe revelada por Dios, a través del Evangelio “es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano”. Por tanto, Francisco concluye señalando que “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo”. El ejemplo del Señor “que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador nos muestra el camino a seguir”.

2 Comentarios

  1. Como siempre el Papa Francisco nos ofrece nuevos caminos para nuestra propia meditación, para ir evaluando nuestra vida y para acercarla al espiritu del Evangelio y a Jesús. Perfecciona nuestro proyecto de vida.

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