Las marchas que construyeron la historia de Redención


La agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención resume un cuarto de siglo de devoción a su titular, gracias al concierto celebrado en Diputación

Bajo tus pies, Redención, de Jesús Lora Vaquero, ha sido una de las piezas que han recorrido una historia de devoción, que se escribe sobre el pentagrama y suena en viento metal de Lunes Santo en la Huerta de la Reina. Así, la agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención ha resumido, gracias a un conjunto de marchas dedicadas a su titular, un cuarto de siglo de devoción que se eleva a través de la música que acerca a Dios. Y todo ello con el aforo completo desde hace días.

Agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención./Foto: Luis Antonio Navarro
Agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención./Foto: Luis Antonio Navarro

Jesús ante Caifás, de Juan Manuel Mena Hervás, daba la medida de los años de expansión de la formación musical que dirige Manuel Luque. El mismo crecimiento que la llevó a convertirse en el referente musical con el que Córdoba se muestra y presume de cuidar el tesoro de contar con una de las mejores bandas del ámbito musical andaluz. Redentor Nuestro, de Rafael Vázquez Mateo, atestigua una trayectoria en la que se ha cuidado con mimo, dedicación y esmero cada detalle que sirva para engrandecer a los titulares que la agrupación ha acompañado y, en el caso de la corporación de San Fernando, ésta ha regalado un maravilloso elenco de composiciones que, en Diputación, han actualizado la historia indisoluble que se nombra y apellida, Redención.
Oh Redemptor, de Antonio Moreno Pozo ha dado la medida de la complejidad hecha virtud, como en la tarde del Viernes Santo cuando suena Desconsuelo. Así, la brillante actuación de la agrupación musical ha regalado algo más que un concierto. Un aniversario que se narra entre acordes, fliscornios, tubas y bombardinos, mientras que el aire que les insuflan los pulmones es el aliento contenido del tiempo vivido, del futuro inmediato que se dibuja en el horizonte del vía crucis para el que apenas resta un mes; para la primera estación de penitencia en la Catedral. Un porvenir que, en el mediodía de este domingo, ha profundizado en su pasado para explicar el cómo, el porqué de una trayectoria que, como las marchas interpretadas, se resume en una sola palabra, Redención.

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