"He vestido la túnica casi 50 años"


La figura imprescindible de la Semana Santa es el Nazareno y la hermandad de la Sangre lo entiende, hasta el punto de ponerla en valor a través de una exaltación. La responsabilidad de resaltar al elemento primordial de las cofradías penitenciales ha recaído, en 2017, en el veterano cofrade Rafael Jaén. Hermano de Caído, Buena Muerte y Quinta Angustia, su trayectoria va unida a diversas facetas del ámbito de las hermandades, si bien no duda en poner de relieve la importancia de vestir la túnica, así como destaca que “la figura del nazareno penitente significa hablar de una pieza fundamental en todo lo que significa la Semana Santa”

Rafael Jaén, Francisco Orozco y Jesús Reina./Foto: Quinta Angustia
Rafael Jaén, Francisco Orozco y Jesús Reina./Foto: Quinta Angustia

Jaén explica sobre su nombramiento que “para un cordobés, y además cofrade, es un orgullo que una hermandad como la de la Sangre piense en ti y consideren que eres el idóneo. Te llena de alegría”. Asimismo, confiesa que “hay una carga de responsabilidad que uno toma con agrado y asume con toda la ilusión del mundo. No en vano, casi 10.000 cordobeses visten su túnica y quien te habla lo lleva haciendo, prácticamente, 50 años”. En consecuencia, para este experimentado cofrade “la verdadera estación de penitencia la componen los miles de personas que recorren las calles de Córdoba, acompañando en el momento más excelso de su hermandad a sus titulares”.
Sobre su trayectoria, Jaén recuerda que “he sido nazareno y costalero, hasta que la edad y las fuerzas cambian, y he vuelto a vestir la túnica y salgo todos los años”. De sus palabras se desprenden numerosos recuerdos y sensaciones y, por tanto, reconoce que “hay un momento que recojo en la exaltación, donde explico que los nervios son como los del primer día”. Y no duda en subrayar los momentos íntimos que vive cuando se prepara en el hogar para la estación de penitencia, ya que “afortunadamente, no cambian y, por ejemplo, el rito de planchar la túnica, que lo hago yo y la dejo limpia y guardada durante un año, colocarla sobre la cama, disponer el capirote, cubrerrostro, el esparto y el cíngulo es algo que me gusta hacer en privado”. No obstante, también reconoce que ha disfrutado “mucho, cuando ha habido amigos que salían de nazarenos por primera vez, vestirlos y acompañarlos. Ser nazareno para mí es algo muy importante”.
La exaltación que tendrá lugar el próximo 24 de marzo contendrá, como él mismo señala, marcado carácter católico, ya que “salir de nazareno supone dar el paso definitivo”. Por ello, Jaén pone en valor la transmisión generacional de este apartado de las cofradías y enfatiza que, en muchas de ellas, “en el censo nominal de hermanos los apellidos se repiten y eso es muy buena noticia, porque al final todo es una larga cadena de lo que empezaron las hermandades, que eran gremios unidos a las parroquias y antiguas collaciones”. Finalmente, sobre el contenido de su intervención explica que se ha centrado, “primero, en saber distinguir una exaltación de un pregón”, para proseguir asegurando que ha querido “subrayar lo que significa la figura de la persona que, en el recogimiento de su casa con algunos miembros de su familia, realiza ese rito de vestirse la túnica y salir, por el recorrido más corto en silencio, como se establece en las reglas de las hermandades, hasta tu templo”.

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