La Pastoral de la Salud inicia su campaña


El itinerario de la Jornada Mundial del Enfermo se centrará este año en la figura de María en las apariciones de Lourdes, así como en la prevención de la enfermedad, a la que invita 'Laudato Si'

La Pastoral de la Salud inicia su campaña anual este 11 de febrero con la Jornada Mundial del Enfermo, que este año profundizará en la figura de María en las apariciones de Lourdes. El recorrido culminará el el 21 de mayo, cuando se celebre la Pascua del Enfermo. La misma tendrá como eje vertebrador la prevención de la enfermedad, a la que invita el Papa en Laudato Si.

Cartel de la Pastoral de la Salud.
Cartel de la Pastoral de la Salud.

Como explica el director del secretariado diocesano, Juan Diego Recio, “nuestra Diócesis quiere vivirlo desde diversos niveles. El primero será la IV Semana de Pastoral de la Salud que tiene como telón de fondo los cuidados paliativos”. En segundo lugar, Recio destaca que “queremos que el día 11 se celebre en las parroquias un acto de Oración con los textos del ritual para la Unción y Pastoral de los enfermos o bien con los textos de la misa de María Virgen”. En un tercer nivel, subraya que “estamos trabajando en la formación de este año en el Centro Cultural San Hipólito cómo optimizar nuestros grupos de Pastoral de la Salud”; para, finalmente, señalar que en un cuarto nivel el “trabajo que ha de ser necesariamente parroquial”.
El lema elegido este año se inscribe, como recuerda Su Santidad, en el marco de la celebración del 25 Aniversario de esta jornada, instituida por San Juan Pablo II en 1992, y celebrada por primera vez el 11 de febrero de 1993. La misma constituye una ocasión para prestar especial atención a la situación de los enfermos de todos los que sufren en general. Al mismo tiempo, supone llamada dirigida a los que se entregan en su favor, comenzando por sus familiares, los agentes sanitarios y voluntarios, para que den gracias por la vocación que el Señor les ha dado de acompañar a los hermanos enfermos. Además, esta celebración renueva en la Iglesia la fuerza espiritual para realizar de la mejor manera posible esa parte esencial de su misión que incluye el servicio a los últimos, a los enfermos, a los que sufren, a los excluidos y marginados.
El Papa Francisco también pone de relieve que la mirada de María, Consoladora de los afligidos, ilumina el rostro de la Iglesia en su compromiso diario en favor de los necesitados y los que sufren. Por ello, el Pontífice destaca “los frutos maravillosos de esta solicitud de la Iglesia hacia el mundo del sufrimiento y la enfermedad son motivo de agradecimiento al Señor Jesús, que se hizo solidario con nosotros, en obediencia a la voluntad del Padre y hasta la muerte en la cruz, para que la humanidad fuera redimida”. En consecuencia, Francisco explica que “la solidaridad de Cristo, Hijo de Dios nacido de María, es la expresión de la omnipotencia misericordiosa de Dios que se manifiesta en nuestras vidas -especialmente cuando es frágil, herida, humillada, marginada, sufriente-, infundiendo en ella la fuerza de la esperanza que nos ayuda a levantarnos y nos sostiene”.

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