El obispo dice a los consagrados que "sois la gran riqueza de la diócesis"


La Catedral acoge la misa por la Jornada de la Vida Consagrada, en la que el prelado afirma que ésta "es como un tesoro que nos trae las mejores ofrendas del Evangelio"

Celebración de la misa de la vida consagrada en la Catedral./Foto: José I. Aguilera
Celebración de la misa de la vida consagrada en la Catedral./Foto: José I. Aguilera

Con las velas encendidas en el día de la Candelaria ha comenzado la celebración litúrgica en la Catedral. Una ceremonia que ha recordado la Presentación del Señor en el Templo y en la que, numerosos consagrados de la diócesis, se han dado cita para estar junto al obispo en la jornada en que se conmemora su carisma. Sobre el mismo, el prelado a exhortado a los presentes, señalando que “sois la gran riqueza de la diócesis; como un tesoro que nos trae las mejores ofrendas del Evangelio”. En la misa también han concelebrado numerosos canónigos, así como el vicario general de la diócesis y el delegado para la Vida Consagrada.
Celebración de la misa de la vida consagrada en la Catedral./Foto: José I. Aguilera
Celebración de la misa de la vida consagrada en la Catedral./Foto: José I. Aguilera

La intervención de Demetrio Fernández ha comenzado con una clara máxima, “hoy celebramos una fiesta de Cristo, que supone la primera expresión litúrgica de la ofrenda al Padre”, cuando éste es presentado ante el sumo sacerdote. Así, ha explicado que el “misterio encarnación, por el que Jesús se ha hecho hombre y por tanto hermano, para hacernos partícipes de su naturaleza divina”. Ante estas dos premisas se explica, por tanto que se trate además de “una fiesta de la Virgen puesto que es ella la que lleva a su hijo al templo”. En consecuencia, las palabras del obispo han incidido en que dicha “ofrenda de Jesucristo se hace en manos de María”, quien “ha sido elegida para que en todo el misterio ella sea asociada, coprotagonista. En sus brazos es presentado al templo y en ellos descenderá de la Cruz”.
El prelado ha querido subrayar la alegría que produce la celebración de la Candelaria, cuya prolongación se halla en la vida consagrada. En ese momento, las reflexiones de Demetrio Fernández han orbitado en torno a este casima para el que ha tenido emotivas palabras. Así, no ha dudado en poner de relieve que el mismo “es la vida que Jesucristo, María y José han vivido; una vida para alcanzar una fecundidad sobrenatural”. Y, por ende, dentro de “esa gran estela de santidad se inscriben los consagrados”. Una característica fundamental que para la Iglesia “es como un tesoro que nos trae las mejores ofrendas del Evangelio. Sois una gran riqueza, un regalo de Dios para la Iglesia”, ha enfatizado.
Celebración de la misa de la vida consagrada en la Catedral./Foto: José I. Aguilera riqueza
Celebración de la misa de la vida consagrada en la Catedral./Foto: José I. Aguilera

En la parte final de la homilía el obispo ha recordado que “estamos celebrando juntos la alegría de la consagración, una ofrenda a Dios en bien de la Iglesia”. De tal manera que se ha interrogado por “qué sería de la.diócesis de Córdoba sin vosotros. Supondría una gran pobreza porque sois una gran riqueza”. Emotivas palabras para los consagrados, de los que ha destacado su labor en el campo de atención a los pobres, enfermos ancianos. “Donde no llega nadie ahí estáis”. Así, también ha subrayado su imprescindible tarea en el campo educación “ofreciendo una enseñanza de calidad. Y os debo agradecer el gran esfuerzo que haceis, ya que Córdoba es una diócesis privilegiada con 50 centros de inspiración católica”. Finalmente, sus últimas palabras han estado dedicadas a los 23 contemplativos de la diócesis a los que ha tenido “especialmente presentes”.

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