Enrique Garrido valora a todas sus cuadrillas


El capataz realiza un profundo análisis de la situación de las seis cuadrillas que dirige, una vez han concluido las distintas "igualás" llevadas a cabo durante el mes de enero

Durante la última década el historiador del arte, Enrique Garrido, se ha mostrado como uno de los capataces cordobeses con más proyección. Prueba de ello se halla en las seis cuadrillas en las que ocupa la máxima responsabilidad, dirigiendo a los costaleros de la Conversión, Cristo de la Universidad, Presentación, Lágrimas en su Desamparo, Reina de los Mártires y Soledad. Una vez han concluido las distintas igualás llevadas a cabo durante el mes de enero, Garrido ha realizado una amplia valoración del momento por el que atraviesan.
La primera salida procesional, que tendrá lugar el Sábado de Pasión con la prohermandad de la Conversión, augura buenas expectativas. Así, Garrido subraya que “estamos muy contentos, ya que la cuadrilla ha quedado doblada y cerrada en la igualá“. En este sentido apunta que, “desde el año pasado hemos ganado en veteranía, pues si bien hasta entonces la media de edad era de unos 22 años, con la llegada del paso nuevo se han incorporado varios costaleros que sobrepasan los 40”. El capataz asegura que se trata de “una hermandad de barrio y eso se nota en el ambiente de la cuadrilla”. Ello sin olvidar el progreso que ha experimentado la cofradía, por lo que pone de relieve que “el año pasado, por ejemplo, recuperó los más de 45 minutos que se perdieron con el receso de la salida por la lluvia, y fue andando por derecho. La vuelta, en cambio, el caminar se adaptó a lo que la corporación siempre nos pide, algo más de alegría”.

Enrique Garrido igualando a los costaleros de la Soledad./Foto: Hermandad de la Soledad
Enrique Garrido igualando a los costaleros de la Soledad./Foto: Hermandad de la Soledad

La hermandad Universitaria ocupa un espacio importante para Garrido y su equipo, ya que “aunque no lo parezca, es la cofradía más exigente que tenemos”. Este hecho se explica porque “la particularidad de la corporación, la velocidad en el andar, o las complejas calles como Carlos Rubio, Gutiérrez de los Ríos o Fernán Pérez de Oliva, hacen que no sean demasiados los costaleros que se afiancen en las cuadrillas de la hermandad”. En consecuencia y subrayando que la primera reunión se desarrolló de forma notable, Garrido no deja de manifestar que “el cuerpo de capataces sigue trabajando para incorporar a nuevos costaleros”.
El grupo humano que desarrolla su labor bajo las trabajaderas de la Virgen de las Lágrimas en su Desamparo es definido por Garrido como “genial”, tanto en cantidad como en calidad. Así, éste enfatiza que “es el quinto año que se dobla cuadrilla y, especialmente, en calidad se está progresando muchísimo. En estos cinco años se ha logrado que el 90 por ciento de los costaleros se mantengan un año tras otro, de modo que hay trabajaderas que podría recitar de memoria”. Por tanto, este hecho “facilita enormemente que se asimilen asimilen los conceptos que los capataces deseamos transmitir”. Finalmente, destaca que “la junta de gobierno es consciente del tesoro que tiene y está empezando a cuidar y mimar al costalero. Estamos muy contentos en Misericordia”.
La estación de penitencia de 2017 al frente de la Reina de los Mártires supondrá el estreno de Garrido. Por ello, no duda en afirmar que “era nuestro gran reto este año”. Así, explica que por un lado él y su equipo se enfrentaban el desafío “de ser capaces de tener un número suficiente de costaleros para la Reina tres meses antes de la Madrugá y, por otro, conseguir la camaradería que se había logrado en la cuadrilla del Señor, en el palio”. Ante tal situación, Garrido expone que, hasta la fecha, “solo hemos tenido el acto de la igualá, del que salimos plenamente satisfechos”. En consecuencia, expresa que solo han restado cuatro costaleros para doblar, “estando presentes la práctica totalidad de quienes nos habían acompañado en el Señor, cerca de una decena de costaleros de la propia cuadrilla del palio y muchas caras conocidas en el mundo de abajo”. Ante esta situación Garrido no duda en señalar que, “evidentemente trabajamos para doblar la cuadrilla, pero la damos por cerrada y nuestro objetivo ahora es que el costalero asimile la idea que llevamos nosotros para andar, y que se genere el enorme ambiente que siempre hubo en la gente del Señor”.
El paso que cierra la Semana Santa de Enrique Garrido, la Soledad, pertenece a una hermandad en la que “nos hemos sentido como en casa desde el primer minuto, ya que su corte es muy del estilo de nuestro cuerpo de capataces”. Otro de los aspectos que priman radica en “la confianza que nos generó tanto la junta de José Antonio Murillo primero, como la de Francisco López ahora, te permite trabajar con total comodidad. Este año se dobló y cerró cuadrilla en la igualá, acudiendo bastantes costaleros a pedir trabajo; y el primer ensayo que hemos tenido, nos genera esperanzas de un gran Viernes Santo”.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here