El hondo mensaje de la Candelaria y la Trinidad


Trinidad
María Santísima de la Candelaria./Foto: Rafael A. Ojeda

El capataz del Señor de la Oración en el Huerto y el diputado de medios de la Santa faz acaban de vivir los primeros cultos del año, de las titulares marianas de sus cofradías. Así, Federico Jiménez y Javier Luque narran sus respectivas experiencias en los rosarios de las vírgenes de la Candelaria y de la Trinidad. Ambos casos tienen el denominador común de la responsabilidad y un amor incondicional hacia María Santísima.
Jiménez era el encargado de realizar la exaltación a la Virgen de la Candelaria. A través de su declamación, el capataz de la corporación de San Francisco rememoraba los momentos vividos en el seno de la cofradía, donde conoció a su mujer y llevó en su propio coche a la imagen al taller de Antonio Rubio. Pasadas apenas unas horas de esos instantes, Jiménez se ponía al frente de la Candelaria para guiarla por las calles de la Axerquía en su rosario de la aurora. Sobre los momentos vividos, Jiménez asegura que, “si cabe, me siento más responsabilizado al llevarla junto a mis hermanos. Con el gusto aún de la exaltación y el cariño de todos”. Por ello, no duda en mostrar su “agradecimiento a la Virgen por la ayuda recibida en ese momento”, que Jiménez define como “crucial”. Finalmente, el capataz espera que “el mensaje de unidad que pedí haya calado hondo y surta efecto”.
María Santísima de la Trinidad./Foto: Rafael A. Ojeda
María Santísima de la Trinidad./Foto: Rafael A. Ojeda

El responsable de medios de la junta de gobierno de la hermandad de la Santa Faz, Javier Luque, ofrece otro testimonio de compromiso hacia la Virgen de la Trinidad. Éste explica que, en su rosario vespertino, “está rodeado de un halo especial”, para destacar como “tanto hermanos como feligreses, se acercan a nuestra parroquia para acompañar a su madre por las calles de su barrio, dejando en las retinas una imagen de sencillez y elegancia”. En consecuencia, Luque pone de relieve que la imagen “consigue que los más alejados vuelvan a reunirse junto a ella, dejando claro que al final de ese camino siempre estará guiándonos”. Por ello concluye con la estampa que dejaba este sábado por la feligresía de San Juan y Todos los Santos, cuando la Trinidad iba “engalanada por las manos de un artista que, cómo pocos, sabe destacar la mayor de las bellezas, a través de su humilde trabajo”.
Candelaria y Trinidad reflejaban este fin de semana rasgos comunes que hablan de unión. Como el hecho de que la fecha del rosario de la Virgen de Antonio Salto se modificó hace unos años, precisamente, para acercarse a la celebración de la Candelaria. Una celebración que se perfuma con el uso del romero, alfombrando la parihuela de la titular mariana del Martes Santo.

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