"La resurrección de Cristo ilumina el misterio del hombre"

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La carta semanal del obispo reflexiona sobre las Bienaventuranzas, que explica que "Jesús presenta este domingo la Carta Magna de su Evangelio", suponiendo "una propuesta que ha sorprendido"

En su carta semanal, el obispo explica cómo “la resurrección de Cristo es como un foco potentísimo que ilumina el misterio del hombre, su vocación y su destino, el sentido del sufrimiento y del amor humano”. Una propuesta que ha sorprendido a muchos, a lo largo de la historia y que el prelado define como la “Carta Magna” de su Evangelio. Así, poe de relieve que “a la luz de este foco potente, se entienden las Bienaventuranzas de Jesús”.

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El obispo ante la Virgen de la Paz./Foto: Jesús Caparrós

En la primera parte de su misiva, Demetrio Fernández señala que “el hombre ha sido creado para ser feliz, y muchas veces experimenta todo lo contrario”. Para ello, el obispo no duda en contextualizar tal situación, exponiendo algunos ejemplos veterotestamentarios como el de Job, “¡Ojalá no hubiera nacido!”; o el del propio Jeremías, “Maldito el día en que nací”. Así, el prelado antepone que “Dios no se arrepiente de habernos creado. Dios quiere la vida, es amigo de la vida, nunca de la muerte. Dios quiere nuestra felicidad, y una felicidad que no se acabe nunca”. Y la misma se alcanza y se comprende cuando “entramos en el Corazón de Cristo, y él nos explica con su vida el drama del pecado, que le ha llevado a la humillación y a la Cruz”. De esta manera, su mensaje, palabra y hechos propician que nos ilumine “el atrayente misterio de un amor más fuerte que el pecado y que la muerte, por el que ha ofrecido su vida libremente en la Cruz y la ha recibido nueva de su Padre en la resurrección”. La misma “es como un foco potentísimo que ilumina el misterio del hombre, su vocación y su destino, el sentido del sufrimiento y del amor humano”. En consecuencia, el obispo subraya que, “a la luz de este foco potente, se entienden las Bienaventuranzas de Jesús”.
El mensaje de la Palabra de este domingo ocupa la parte final de la carta, donde expone que la primera de aquéllas, “Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos”, engloba a todas las demás. Así, “los que lloran serán consolados, los que tienen hambre de justicia (santidad) serán saciados, los misericordiosos alcanzarán misericordia, los limpios de corazón verán a Dios, los que trabajan por la paz son hijos de Dios, de los perseguidos es el reino de los cielos”. Esta exposición del prelado centra su último mensaje en los limpios de corazón. De los mismos explica que “sólo ellos ven a Dios”, para recordar que los que están perseguidos por causa de Cristo, quienes “quizá muchas de ellas lo seamos porque somos de Jesús, porque anunciamos su Evangelio, porque pregonamos la verdad”.
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