La Mezquita-Catedral y la primitiva basílica de San Vicente

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La celebración de la festividad del mártir recuerda el primitivo templo basilical, sobre el que se comenzó a edificar el actual conjunto monumental, del que aún quedan vestigios

La celebración este domingo de la festividad de San Vicente Mártir se encuentra estrechamente relacionada con el Conjunto Monumental Mezquita-Catedral de Córdoba. Y es que, consagrada a este santo, el origen del actual templo formaba parte de la primitiva basílica sobre la que Abderramán I edificó el oratorio fundacional. A día de hoy, se conservan en este singular enclave numerosos vestigios del oratorio visigodo como la estancia que formaba parte del conjunto basilical.

Estancia que formaba parte del conjunto basilical de San Vicente./Foto: Cabildo Catedral
Estancia que formaba parte del conjunto basilical de San Vicente./Foto: Cabildo Catedral

El espacio monumental, conservado gracias a la labor de siglos llevada a cabo por la institución capitular, destaca, sin lugar a dudas, por su original pavimento de mosaicos de tradición romana y paleocristiana. En él se representan diferentes motivos geométricos y simbólicos. Este es el caso de la cruz, un elemento poco utilizado durante los primeros siglos del cristianismo, ya que como indicaba el profesor Fermín Labarga, “no se utilizaba la cruz porque era un signo de ignominia. Poco a poco, se va transformando en un símbolo de la realeza de Cristo. Podemos recordar la pregunta del catecismo, cuál es la señal del cristiano. Es la Santa Cruz”. Asimismo, en el receptáculo se albergan signos tan inherentes a la fe católica como la corona de espinas o la paloma.
Cabe recordar que la basílica consagrada a San Vicente Mártir constituye el germen de la Mezquita Omeya, ya que en su ubicación se inició la construcción de la mezquita-alhama originaria. Esta iglesia fue edificada probablemente a mediados del siglo VI y se convirtió en el principal templo cristiano de la ciudad. La recuperación del oratorio se produjo entre 1931 y 1936, cuando el arquitecto Félix Hernández realizó excavaciones arqueológicas en busca del antiguo templo. El resultado de las mismas posibilitó que se recuperaran mosaicos, capiteles y pilares. Actualmente, las piezas recuperadas se pueden observar en el propio conjunto monumental, mientras que otros se exponen en el Museo de San Clemente.

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