Las cofradías en el centro del huracán municipal

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La revista «17...» contiene hasta tres artículos en los que se culpa a la iglesia del retraso cultural de la ciudad, se cuestiona la titularidad de la Mezquita-Catedral y se la acusa de machista

La publicación editada por el Ayuntamiento de Córdoba para analizar la situación de la cultura cordobesa en 2016, año frustrado de la Capitalidad, ha servido para que vean la luz hasta tres artículos, en los que se responsabiliza a la Iglesia y a las cofradías del retraso cultural de la ciudad, se cuestiona la titularidad de la Mezquita-Catedral y se la acusa de machista. Las piezas firmadas por Amelia Sanchís, Antonio Manuel Rodríguez y Manuel Figueroa, bajo el pseudónimo de Manuel Hazarem, vierten acusaciones contra la institución eclesiástica y, en el caso de este último, un ataque directo contra la misma y las cofradías. Un huracán que ya se vio alimentado, en fechas recientes, por el retuit del primer teniente de alcalde a un montaje donde se ridiculizaba al grupo escultórico de las Angustias.

cofradías
Páginas interiores de la revista “17…”

“El último intento de anular nuestra memoria fue la inmatriculación por el Cabildo de nuestra Mezquita en el Registro de la Propiedad, valiéndose de normas inconstitucionales, y sin alegar título jurídico que justifique su dominio”. Estas afirmaciones de Antonio Manuel Rodríguez en el artículo titulado, La Mezquita del pueblo, dan la medida de la tendencia ideológica que ha promovido el Ayuntamiento de Córdoba con la edición de la revista “17…”. En el apartado dedicado a religión y cultura, el profesor de derecho civil no escatima afirmaciones altisonantes para reivindicar la supuesta usurpación de un bien con legítimo propietario, tal y como ha quedado de manifiesto en diversas resoluciones judiciales. Las mismas no parecen ser obstáculo para que Rodríguez afirme que “moriré y morirán mis hijos y nietos, y la inmatriculación de la Mezquita de Córdoba seguirá siendo nula”.
El artículo precedente, firmado por Amelia Sanchís y titulado Mezquita-Catedral-Iglesia y género, tampoco escatima en recriminaciones hacia el estamento eclesial. Además de incidir en aspectos como la ideología de genero, la autora confunde al organismo gestor del templo, ya que el mismo no es el Obispado, sino el Cabildo. Aun con todo, ésta acusa a la jerarquía eclesial de no favorecer “la transparencia económica en la gestión del turismo cultural que genera la Mezquita-Catedral” y asegura que “se le presenta un difícil dilema”. Así, su análisis elude nombrar a la institución capitular que, además de ocuparse del mantenimiento del conjunto monumental, destina un 30 por ciento de su presupuesto a labor social y caritativa. A ello hay que sumar la organización de conciertos, exposiciones y todo tipo de actividades culturales.
La trilogía de la revista “17…” se completa con el artículo de Manuel Figueroa en el que las cofradías son las protagonistas de un escarnio, como pocos se recuerdan. Sea como fuere, el responsable último de estos contenidos es el Consistorio, promotor y editor de una publicación, cuya tendencia queda de manifiesto en expresiones que señalan que la Iglesia “ha ido pudiendo extender su poder en la sombra mediante su ejército laico: las cofradías”.

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