Curro: “A Dios se le puede rezar de muchas maneras, con un grupo de amigos porque un costalero tuyo está enfermo”


Luis Miguel Carrión reflexiona en la siguiente entrevista sobre la importancia del sentido espiritual que debe tener todo costalero y cómo se puede llegar a alcanzarlo

El Viernes Santo, en el último relevo de la cuadrilla baja de Nuestra Señora del Desconsuelo, cada costalero que termina el trabajo da un abrazo y un beso a su capataz, Luis Miguel Carrión, Curro. Se pone así el broche al trabajo de meses preparando la Semana Santa. La de 2017 se inicia a principios de este mes de febrero, cuando en la iglesia de San Roque se celebre un retiro para los diferentes integrantes de las 10 cuadrillas que dirige. Una iniciativa que surgió en una ruta de senderismo, concretamente, en la explanada de Santo Domingo. En la siguiente entrevista Curro detalla el sentido profundo del costalero, el integrante más privilegiado de cada cortejo porque es quien está más cerca de Dios.
-¿Cómo surge la idea?
-Me he aficionado al senderismo con un grupo de amigos y mantenemos conversaciones durante las rutas sobre los asuntos que nos interesan. Y haciendo una reflexión en voz alta dije que deberíamos darnos un “pellizco” y analizar la situación que tenemos en las cofradías y creo que los costaleros también debemos formarnos, como sucede en otros ámbitos de las cofradías. Tomando un café en la explanada de Santo Domingo, porque ese día tocaba allí, tomamos la decisión y, ahora, solo queda esperar los frutos, aunque la verdad es que ya hay mucha gente que se ha interesado.

Foto: Jesús Caparrós
Foto: Jesús Caparrós

-¿Tiene intención de que sea un proyecto de continuidad?
-No debe quedarse en un año y, como creo que va a cuajar, debe ser una preparación para la Cuaresma y para el futuro.
-¿La formación debe ser una premisa en todos los ámbitos de las cofradías?
-Creo que se está trabajando muy bien en los grupos jóvenes, por ejemplo. Creo que la manera de llegar a Dios tiene muchas maneras y, si en un colectivo como el de los costaleros podemos ir dando pasos, no está nada mal.
-Desde que comenzó hace más de tres décadas hasta hoy ¿Cuánto camino queda por recorrer en la formación del costalero?
-Si analizamos el concepto de hermano costalero en contraposición a la afición es una mentira. Quiero pensar que todo el que se mete debajo de un paso cree en Dios. En los tiempos que corren es muy importante marcar el camino junto a la Iglesia. Es cierto que los costaleros han evolucionado. A nivel de técnica, por ejemplo, el avance está ahí. Pero volvemos a lo de siempre y es que hemos desvirtuado tanto la figura del costalero, desde aquellas primeras cuadrillas que llegaban a las cofradías con gente muy joven y desconocimiento de lo que era el oficio hasta llegar a hoy día, en que todo el mundo sabe de esto. Y se está viendo en el andar de los pasos. Pero creo que es fundamental indagar y darnos cuenta de dónde estamos. Para trabajar debajo de un paso te tiene que gustar y tienes que servir, hasta ahí de acuerdo, pero sabiendo lo que hacemos. Nunca hay que olvidar que el que va encima es Dios, al menos en mi caso, y algunas de esas imágenes mantienen devociones de siglos. Para hacer cualquier cosa en la vida te tiene que gustar y estar capacitado, pero con sentido. Y, además, los costaleros tenemos un lugar privilegiado en la cofradía porque vamos debajo del paso y, en consecuencia, más cerca de las imágenes.
-Es un orgullo.
-Tenemos esa inmensa suerte y no podemos jugar con los sentimientos de las personas. Por eso, al costalero hay que educarlo y enseñarle que a la imagen que llevamos la gente le pide, le reza, cuando tienen un problema acuden a ella. Esa conciencia hay que tenerla presente y quien no posea ese pellizco, creo que sobra en ese mundo.
Luis Miguel Carión./Foto: Jesús Caparrós
Luis Miguel Carión./Foto: Jesús Caparrós

-¿El costalero ejerce la misma función que quien reza en el banco de una iglesia?
-Claro. Al final cada uno busca su sentido. Quiero pensar que lo mismo que quien va a una capilla rezar, el que se mete debajo de una imagen tendrá un motivo íntimo, un porqué. Cada uno llega por diferentes motivos, amigos, capataz, afinidad con el grupo, pero al final, el conjunto de todas estas cosas, es lo que propicia que surja el veneno y fluya para vivir momentos efímeros e inolvidables. El que está arriba es el que propicia que se vivan esos momentos mágicos.
-Ese momento se transmite hacia afuera.
-Sin desmerecer a ninguna imagen, cuando llevas a algunas que tienen mucha devoción, ésta se transmite. El trabajo del costalero llega a los demás. De ahí que se te acerque una persona a pedirte por su hijo, como sucedió el año pasado en el Esparraguero. Una mujer se acercó al paso y me pidió que si le podía dedicar una “levantá” a su hijo porque estaba en el mundo por su Cristo de Gracia. Para esto salen las imágenes a la calle, para que la gente le pida y esa es la grandeza que tenemos los que estamos debajo que, gracias a este arte, le estamos dando vida a devociones que son fundamentales para muchísima gente. Es un auténtico privilegio y en los tiempos que corren hay que acercar a Dios a las personas.
-¿Los costaleros pueden llegar, por tanto, a hacer bandera de esa fe?
-Quiero luchar por eso. El costalero debe ser un abanderado de la fe. Las imágenes están todo el año en sus capillas y durante una semana cobran vida en la calle. He tenido la suerte de presenciar lo que algunas personas son capaces de decirle a un Cristo o a una Virgen y te quedas alucinado. Por eso quiero que el costalero sea consciente de la inmensa suerte que tiene de estar tan cerca de él, que no está al alcance de todo el mundo.
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Luis Miguel Carrión./Foto: Jesús Caparrós

-¿El ideal es que cuando el costalero se retire vista la túnica?
-No es comparable como el costalero y el nazareno sienten la vida de la cofradía. Si fuéramos capaces de comprender el sitio que ocupamos y el privilegio que tenemos, por qué no vamos a ser capaces de vestir la túnica. Sería lo ideal.
-¿El costalero puede llegar a tener una trayectoria que va más allá de lo que la gente puede pensar?
-Por ejemplo, en nuestro caso el costalero que saca cuatro cofradías, al final, de esas cuatro alguna es la que le toca el corazón. Y así está vinculada a su familia y viste a sus hijos de nazarenos. Creo, por tanto, que algo bueno estamos haciendo porque llevas a los tuyos a esa hermandad. Y es que los caminos hacia Dios son muy grandes y, si gracias a esto que llaman afición, puedes llegar a él, bienvenido sea. A Dios se le puede rezar de muchas maneras, por ejemplo, con un grupo de amigos, tomando un café porque un costalero tuyo está enfermo. Fíjate qué manera más grande de llegar a él. Tenemos un costalero en el Cristo de Gracia que está atravesando una enfermedad muy dura y, en torno al Esparraguero, hemos creado un grupo para acompañarlo y transmitirle fuerza. Hoy mismo están tomando un café y solo hablamos de nuestro Cristo de Gracia para que le dé fuerza y de que pronto empezaremos a trabajar para ayudarle. Y este grupo es el que me ha dado el impulso para organizar este retiro.

1 Comentario

  1. Es una pena, q se hable de Fe y espiritualidad cuando eso es algo con lo q se nace, se llama VALORES y se llama honestidad . Hay personas q por más q se formen , q procesionen o q se arrimen a un buen capataz… no serán “hombres” d Fe. Q pena q se pongan en la boca la palabra Fe.

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