José Juan Jiménez Güeto analiza el proceso de secularización en Córdoba

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El canónigo de la Catedral explica en el Centro Cultural San Hipólito la evolución de la iglesia cordobesa en los últimos 40 años, en sus relaciones y acciones, en una esclarecedora ponencia

Las diferencias entre el significado de lo que supone un modelo de estado aconfesional con respecto a uno laico ha marcado el comienzo de las explicaciones del canónigo de la Catedral, José Juan Jiménez Güeto, quien ha analizado la evolución de la iglesia cordobesa en los últimos 40 años. Una interesante ponencia que se ha desarrollado este miércoles en el Centro Cultural San Hipólito y que, en palabras del párroco de la Trinidad, se ha realizado “con el objeto de poder descubrir los signos más significativos que han afectado a nuestra diócesis de Córdoba en el proceso secularizador que se ha dado a nivel general”.

José Juan Jiménez Güeto durante la conferencia./Foto: Centro Cultural San Hipólito
José Juan Jiménez Güeto durante la conferencia./Foto: Centro Cultural San Hipólito

El desarrollo de su exposición ha comenzado planteando este proceso en el ámbito nacional. Así, el sacerdote ha expuesto la diferencia entre un estado laico y aconfesional, como es España. En este punto ha citado el tenor del artículo 16, en su punto tercero, que frecuentemente ha sido interpretado como la referencia explicita que en el mismo se hace a la Iglesia Católica “es interpretada como privilegiar sobre las demás confesiones”. A ello ha objetado que “para los padres de la constitución y muchos más, estaba implícito el reconocimiento no sólo a una creencia, sino también al reconocimiento de una identidad y cultura que marca la historia de nuestro país”. Por tanto, ha concluido que, el enunciado del precepto constitucional no ha impedido que se haya “evidenciado un extenso proceso de secularización que lo asemeja a un estado laico”.
Jiménez Güeto ha proseguido desarrollando las acciones necesarias para que España deje de ser un país aconfesional, entre las que ha señalado la reforma del antedicho artículo 16 o denunciar los acuerdos bilaterales con la Santa Sede, entre otros. A continuación ha llevado a cabo un recorrido por la relación entre la Iglesia de Córdoba en el periodo democrático, indicando que “se debe hacer una mención al periodo en que gobierna como alcaldesa Rosa Aguilar, de Izquierda Unida,en el que la relación con la Iglesia es correcta, ya que ella se considera creyente y católica, y que manifiesta evitar cualquier enfrentamiento con la Iglesia, manteniendo un espíritu de colaboración”. Asimismo, Jiménez Güeto ha explicado que “hoy, la diócesis de Córdoba aparece desvinculada de los partidismos, con la sensación de navegar por las aguas tranquilas de la concordia más respetuosa, a nivel de relación humana, sin la más mínima renuncia a su misión evangelizadora”.
El recorrido por la a situación religiosa, pastoral, la participación de la Iglesia en la vida cultural o la acción social han marcado una pormenorizada intervención. Dentro de este último apartado, que ha caminado por cuatro décadas de historia, sobresale el hecho de que haya recordado que “fue la acción de muchos sacerdotes y religiosos comprometidos los que con su actividad hacían patente la doctrina social de la Iglesia”. Un breve repaso por el ecumenismo ha dado paso al análisis del proceso de secularización en la diócesis, para concluir que práctica sacramental es más consciente y también más minoritaria. Sin olvidar que se e están haciendo grandes esfuerzos en la pastoral de juventud con diversas iniciativas que no acaban de dar los resultados esperados. “No obstante, sí que estos jóvenes, aunque pocos, se hacen notar en la vida de la Iglesia y la sociedad”. Así, Jiménez Güeto ha manifestado que el “reto en este tiempo está en la pastoral del matrimonio, la familia y la vida. Como bien nos anima el Papa Francisco nos encontramos ante una crisis sin precedentes de la institución familiar”. Por ello, ha invitado a “redoblar los esfuerzos por integrarse y liderar proyectos culturales que permitan que la sociedad no abdique o renuncie a una historia y acervo patrimonial sobre el que edifica y construye su identidad, en este caso, la cultura cristiana. Ojo! Evitemos caer en la ingenuidad, hoy estamos ante un reto de dimensiones incalculables: el peligro de islamización”.
En la conclusión final ha dejado un mensaje optimista, al afirmar que es “una alegría para la Iglesia el compromiso y maduración del laicado, pero también, es muy triste comprobar el invierno vocacional que se vive en la vida consagrada, comunidades que se ven en la obligación de abandonar los lugares donde han marcado una impronta muy importante”.

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