Cuando la alegoría se hace bordado: Los nuevos faldones de Ánimas

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La hermandad del Remedio de Ánimas avanza el bordado en oro de los faldones del paso de Cristo, cargados de alegorías que simbolizan el descenso a los infiernos y la Resurrección de Jesús

De forma callada, casi en secreto, el taller de José Luis Guerra lleva tres años trabajando en el bordado de los faldones del paso del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas. Un trabajo de gran envergadura diseñado por José Ignacio Aguilera, que contempla un amplio repertorio iconográfico y simbólico basado en la pasión, muerte, descenso a los infiernos y resurrección del Salvador. La pieza no se estrenará hasta su terminación, aún sin fecha cierta, pero muestra ahora sus primeros avances, en exclusiva para La Voz de Córdoba.

Detalle de uno de los paños del faldón sobre el que está trabajando José Luis Guerra./Foto: José I. Aguilera Ánimas
Detalle de uno de los paños del faldón sobre el que está trabajando José Luis Guerra./Foto: José I. Aguilera

“Y descendió a los Infiernos”. Tomando esta frase del Credo apostólico, Aguilera desarrolla una catequesis de gran altura teológica y estética pensada para ser observada con detenimiento de abajo a arriba. En la parte inferior, casi a ras de suelo, animales del averno, como serpientes, leones, dragones y buitres se distribuyen de forma casi heráldica, flanqueando tondos que muestran los nombres de las figuras del Antiguo Testamento que anuncian la venida del Mesías. Estos aparecen entre hojas de acanto, aunque estilizadas y bordadas con apariencia de llamas, en evidente alusión al infierno. A medida que la mirada asciende, el observador apreciará frases en latín extraídas del Credo, hasta que, en la parte superior, las catorce estaciones del Vía Crucis, representadas en sedas, mostrarán el camino de la Redención. La escena se complementa con tibias y calaveras que remiten al Gólgota, y las letras griegas alfa y omega, simbolizando el principio y el fin.
La iconografía se completa con varios escudos: el de la hermandad penitencial, el sacramental, y el carmelita, por ser la cofradía Venerable Orden Tercera del Carmelo. También el de la Orden Dominica, por el rezo del Santo Rosario que los hermanos realizan durante la estación de penitencia. El de San Lorenzo, su sede canónica, y el del cardenal Salazar, que aprobó la erección en aquella de la primitiva cofradía de Ánimas, precursora de la actual. En el centro de la trasera, de la hojarasca llameante brota un espectacular ave fénix, en un simbólico anuncio de la Resurrección, de tremenda plasticidad.
Cartelas con las estaciones del Vía Crucis./Foto: José I. Aguilera Ánimas
Cartelas con las estaciones del Vía Crucis./Foto: José I. Aguilera

José Luis Guerra no es un desconocido en el mundo del bordado. A sus manos se deben gran parte de las cartelas de sedas del palio del Carmen de San Cayetano, el estandarte del Vía Crucis, la adaptación del de Ánimas y la restauración de la saya de la Soledad de Cabra, entre otras labores. Diseñador y bordador comentan a La Voz de Córdoba cómo el segundo ha ido interpretando el dibujo del primero y enriqueciendo algunos apartados. Por ejemplo, las estaciones del vía Crucis, que originariamente estaba previsto representar mediante cruces y números romanos, aunque finalmente se optó por bordar la escena en sedas. Además, Aguilera pidió que se dotara al bordado, en su parte superior, de un importante relieve, hasta imitar talla en madera, en un recurso estético que supondrá un importante contraste con el canasto liso. Para ello el bordador ha dispuesto algunos elementos que se superponen a otros, y además presenta piezas exentas, como flores inspiradas en las labradas por Arjona, con diseño de Miguel del Moral, para el templete de la Virgen de las Tristezas.
Guerra ha utilizado una extensa variedad de técnicas para simular las distintas texturas: hojilla para las nervaduras, media onda en las hojas, cetillo en los fondos, jiraspe en las flores, y muestra armada en las piezas superiores. Los numerosos entrantes y salientes del paso de Ánimas, que se inspira en el sepulcro del Cardenal Salazar, han aconsejado la realización de una maqueta a escala. La gran cantidad de anotaciones de datos y medidas que aparecen sobre ella dan idea de la minuciosidad del trabajo, que se plantea como un todo unitario, por lo que no será estrenado hasta su culminación definitiva, para lo que no existe una fecha fija.

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