La gran peregrinación de 2017 en la Diócesis


El próximo mes de mayo se cumplirá el centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima, mientras la diócesis de Córdoba se prepara por medio de las visitas que realiza la imagen peregrina

“El milagro más importante de Fátima no es propiamente la danza del sol, sino la conversión del corazón y de vida de tanta gente que sucede aquí”. Esta afirmación del obispo de Leiria-Fátima Antonio Marto en la misa de apertura del centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima, venía a explicar la relevancia que éstas poseen para la Iglesia. La diócesis de Córdoba así lo ha entendido y, desde el pasado mes de octubre, la imagen peregrina recorre los diversos arziprestazgos que componen la misma.

Procesión con la Virgen de Fátima en El Carpio./Foto Diócesis de Córdoba
Procesión con la Virgen de Fátima en El Carpio./Foto Diócesis de Córdoba

La última muestra se ha producido durante este pasado mes de diciembre, cuando la imagen itinerante ha recorrido diversas localidades de la diócesis de la zona del Alto Guadalquivir. Así, el recorrido de la Virgen de Fátima comenzó el día 14 con su llegada a la parroquia de San Andrés Apóstol de Adamuz. Acto seguido permaneció tres días en la iglesia de Santa Marina de Aguas Santas, del citado municipio para, el 17, ser trasladada al templo de Nuestra Señora de la Asunción de El Carpio. El día 19 la Virgen llegó a Pedro Abad donde estuvo cuatro jornadas expuesta a la veneración en la parroquia de la Asunción. Villa del Río, Cañete de las Torres y Bujalance fueron los siguientes puntos que recorrió la imagen, hasta el 29 de diciembre, para finalizar esta parte de su trayecto espiritual en Montoro.
La importancia de la misión diocesana quedaba reflejada en la carta semanal del obispo, en la que éste señalaba que la Virgen es siempre la misma, la Madre de Dios, toda vez que establecía que “los apellidos que añadimos a su dulce nombre, María, como éste de Fátima, vienen a recordarnos momentos, lugares, gracias especiales, a los que podemos tener especial devoción. Y por eso tiene tantos apellidos, por eso tiene tantas devociones”. Así, recordaba que la pervivencia del mensaje de la Virgen de Fátima en la actualidad, donde “hay lugares donde los cristianos son perseguidos hasta el martirio, degollándolos o sometiendo como esclavas a las mujeres”. No dudaba en afirmar, además, que existe una “persecución más sutil, queriendo expulsar a Dios de la plaza pública, de las leyes, de las costumbres, de la educación, de la familia”, para concluir este apartado estableciendo que “la Iglesia a lo largo de su historia ha conocido todo tipo de persecuciones, que le han reforzado en su fe”.
En la parte final de la carta, Demetrio Fernández llamaba a los cristianos a encomendarse a la protección de la Virgen de Fátima, tal como lo hizo San Juan Pablo II, quien reconoció la intersección de esta advocación, tras salvarse del intento de asesinato que sufrió el 13 de mayo de 1981. Es por ello que el obispo tenía palabras para evocar a los numerosos “cristianos que bajo el régimen comunista del siglo XX han sufrido persecución y han tenido como referencia y consuelo a esta Madre del cielo”. Para expresar, finalmente, que “María nos acompaña siempre” y es por ello que, la imagen de la Virgen de Fátima visitará las parroquias y las instituciones de la Diócesis, a lo largo de todo este año.

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