El Sepulcro abre un nuevo capítulo de su historia


La primera salida procesional del Niño Jesús de la Compañía recibe el cariño de los cientos de cordobeses que se han congregado en las calles del centro para contemplar a la imagen

Organizada por cuatro instituciones, la comunidad parroquial de El Salvador y Santo Domingo de Silos, la Fundación Santos Mártires, el colegio de la Inmaculada y la hermandad del Santo Sepulcro, no cabe duda de que, para esta última, la procesión de este 2 de enero abre un nuevo capítulo de su dilatada historia. Y es que la primera salida procesional del Niño Jesús de la Compañía puede calificarse como un éxito. Así ha quedado plasmado en el cariño por los cientos de cordobeses que se han congregado en las calles del centro para contemplar a la imagen que ponía el broche a la festividad del Dulce Nombre.

Sepulcro
Salida del Niño Jesús de la Compañía./Foto: Jesús Caparrós

Los niños de la corporación del Viernes Santo, junto a los alumnos de la institución educativa aledaña a la parroquia de la Casa Profesa, han mostrado con su participación el lugar privilegiado que las cofradías ocupan en la ciudad de Osio. Asimismo, el entrañable desfile ha ido festoneado por los sones de una de las agrupaciones musicales cordobesas más incipiente, la de la Sagrada Cena. Los acordes de la formación de poniente vestían de alegría el paso que, exornado por Pinsapo, presentaba alguno de los elementos que caracterizan el palio de Nuestra Señora del Desconsuelo y, en sus dos salidas procesionales precedentes, a la Inmaculada Concepción. Así y sobre la parihuela cedida por la hermandad de la Estrella, los niños han portado un altar efímero que se ha caracterizado tanto por la disposición de los faroles como por el uso de las tulipas de la histórica urna del Señor del Santo Sepulcro. Un conjunto que remataba, a la altura exacta para poder ser contemplado, por el Niño Jesús que, en su pecho, porta las cinco cruces distintivas de la heráldica de la cofradía. Todo ello con un adorno floral para el que, como señalan los responsables de Pinsapo, “hemos querido darle un toque navideño, con el color rojo, el oro viejo y verdes de esta época del año como pinsapo, lentisco, musgo. Todo con olor a la sierra cordobesa. Un toque entrañable que huele a al Belen que montábamos de niños”.
Pablo Ollero, de espaldas, contempla la imagen con devoción. Foto: LVC
Pablo Ollero, de espaldas,                                                                                   contempla la imagen con devoción. Foto: LVC

 
 
 
 
En un ambiente festivo, pero marcado por el sentido espiritual que subyace en esta celebración, la antigua corporación de los escribanos ha abierto este lunes un capítulo más en la historia que se remonta en el tiempo a la hermandad de la Inmaculada fundada por Juan Pérez, al origen de la cofradía penitencial en la iglesia del Carmen de Puerta Nueva, a la procesión oficial del Santo Entierro, a la reorganización en la década de 1970 y a nombres tan recordados como el de Guillermo Jiménez de la Linde. Así, junto a la intensa actividad cultual que desarrollan los cofrades del Sepulcro, ahora se añade un acto que nace con la vocación de sostenerse y crecer, mirando al futuro con la mirada de los más jóvenes.