El obispo recuerda que "el pueblo cristiano ha vibrado siempre cuando se trata de su madre"

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La solemnidad de María, Madre de la Iglesia abarrota de fieles la Catedral, en una celebración donde el prelado explica la maternidad de María y anima a construir la Paz desde nuestro propio entorno

“El pueblo cristiano ha vibrado siempre cuando se trata de su madre”. Estas palabras del obispo han protagonizado una homilía en la que se ha centrado en la maternidad de la Virgen, que está llena de plenitud. Concelebrada por el Cabildo y con la presencia del vicario general de la diócesis, el prelado ha concluido su intervención animando a construir la paz desde el propio entorno, ya que ésta tiene su origen en Dios.

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El obispo durante la celebración de Santa María Madre de Dios./Foto: LVC

“El niño que ha nacido en Belén tiene madre y ésta es la fiesta que celebramos”. Así ha arrancado la homilía en la que no ha dudado en afirmar que “Dios ha elegido a esta mujer desde toda la eternidad, para encomendarle esta misión tan singular y tan bonita”. Así, ha explicado que “Dios no tiene origen, pero María le ha dado el ser hombre y le ha dado su carne y su propia sangre”. Por tanto, se trata de “una maternidad llena de vida, pletórica”, que contiene esta cualidad gracias a la virginidad “que es plenitud de vida, abundancia de vida. Jesús”. En consecuencia, el obispo ha recordado que “Jesús, junto a la Cruz, nos la dará como madre nuestra”.
El prelado ha proseguido subrayando que “la Navidad es la fiesta de la admiración. ¿No os habéis detenido a mirar el Belén?”. Al hilo de ello ha explicado que en el misterio maternal que se contempla en el nacimiento surge esa fascinación. A tenor de dicha exposición ha repasado lo acontecido en el Concilio de Éfeso y su reacción ante la herejía de Nestorio, que dudó de la maternidad extraordinaria de María. Y ha proclamado, al igual que aquellos padres conciliares que “este niño tiene madre y este niño es Dios. Por tanto, esta madre es la de dios, Theotokos”. La alegría que se produjo ante tal proclamación viene a mostrar que “el pueblo cristiano ha vibrado siempre cuando se trata de su madre. Cualquier duda o sombra sobre la Virgen ha provocado la reacción de éste”. Y no ha pasado por alto el hecho de que “algunos también hoy afirman que María concibió a Jesús por la vía ordinaria”. Un contundente ¡No!, ha sido la respuesta, ya que se produjo “por la vía extraordinaria de Dios”. Por tanto, Demetrio Fernández ha explicado la liturgia de esta jornada prolonga esa admiración, a tenor de que “María y Jesús nos enseñan en ella cómo Dios ha querido darnos una madre, en el orden de la Gracia, que es fuente permanente de ternura, es la que trae paz, consuelo, esperanza y alegría a un hijo. ¿Por qué no contarle a María nuestras inquietudes? Así ha concluido que, ésta de hoy, es la fiesta más importante en torno a María de todo el año.
La parte final de su intervención se ha centrado en la Jornada de la Paz que se celebra también hoy. “En este primer día del año nos deseamos la felicidad, la prosperidad, la Paz y cuánta necesidad tenemos de ella”, ha subrayado para continuar asegurando que “es un don de Dios y por eso hay que pedirlo continuamente y trabajar por ella”. Finalmente, el obispo ha señalado que “la paz no puede venir si no conectamos con Dios. Cuando nos alejamos de él introducimos una alteración difícil de arreglar, ya que su origen está en Dios”. Además se ha lamentado de que “las noticias nos traen guerra en todas partes del mundo y parece que nos hemos acorchado y nos hemos hecho insensibles”. Y es por ello que debemos comenzar “a construir la paz en nuestro propio entorno”.

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