La felicitación más especial de año nuevo


Los niños del Hogar el Amanecer de Zimbabwe felicitan 2017 a la hermandad de la Agonía, que mantiene en el país africano una parte de su importante obra social

Las primeras horas del año han servido para emitir un sinfín de felicitaciones que, en el caso de la hermandad de la Agonía, han tenido un carácter muy especial. Esto se debe a que la corporación del Barrio del Naranjo lleva a cabo en la zona una importante labor social, a través del Hogar el Amanecer. Así, la hermana Lola Pérez Carrasquilla y los niños que se benefician de este trabajo realizado por la cofradía han querido mostrar su agradecimiento por medio de un gesto cargado de significado.

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Lola Pérez, junto a los niños del Hogar el Amanecer./Foto: Hermandad de la Agonía

Durante los últimos años, la cofradía del Martes Santo organiza una semana solidaria, cuyos beneficios van a deparar a este proyecto. De tal manera que se desarrollan actividades de diversa índole como un rastrillo, actuaciones, barra o una gymkana infantil. En su edición de 2016, el mismo contó con la presencia del presidente de la ONG, Mensajeros de la Paz, el popular padre Ángel. El mismo, cuya organización lleva a cabo una intensa labor de acompañamiento en diversos puntos de la geografía mundial como la realizada con los refugiados sirios en la isla griega de Lesbos, fue el encargado de cerrar dicha semana dedicada a Zimbawe.
Por su parte, la labor que la misionera cordobesa, perteneciente a las Hijas del Calvario, desarrolla en Binga está orientada a acoger a niños con problemas familiares hasta que encuentran solución para los mismos. Uno de los ejemplos que Pérez Carrasquilla relataba era el de un niño al que la madre le puso las manos en la sartén “y se las quemó porque el chiquillo de tres años le había cogido unas avellanas de la cocina para comérselas”. Su narración de este caso prosigue describiendo como “a la madre se la llevaron a la cárcel y al niño al hospital hasta que mejoró, después lo trajeron al Hogar y estuvo dos semanas hasta que se curó de las quemaduras, pero no quería ver a su madre, este chiquillo estaba con las quemaduras no solo en las manos sino también en el corazón”. Un relato verídico que da la medida del trabajo que se realiza en esta misión y del que la hermandad de la Agonía también forma parte de esta especial tarea.

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