Un reencuentro navideño muy especial


El Seminario Conciliar San Pelagio acoge la reunión de los sacerdotes que han sido ordenados durante los últimos 10 años, que ha contado con la presencia del obispo

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El obispo durante el encuentro./Foto: Diócesis de Córdoba

“Ocuparse unos de otros y estar unidos en el seno de la Iglesia”. Con estas palabras, el obispo ha explicado a los más de 40 sacerdotes que se han reunido en el Seminario Conciliar San Pelagio, durante estas fechas navideñas. Un encuentro que ha estado encaminado a la preparación y la reflexión sobre la importante tarea que los presbíteros llevan a cabo y a los que el prelado ha instado a perseverar, mostrando la importancia de que estos realicen este tipo de actividades, ya que “la primera tarea que tiene un sacerdote son sus hermanos sacerdotes”.
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Sacerdotes asistentes al encuentro./Foto: Diócesis de Córdoba

Las jornadas, que se han desarrollado entre los días 27 a 29 de diciembre, han estado marcadas por numerosos momentos dedicados a la oración, así como a la confraternización. Un evento dela mayor importancia, como quedaba reflejado en la presencia del obispo. Éste ha presidido una misa, en cuya homilía ha recordado a los presbíteros que “Navidad es Jesucristo. Es el encuentro con Él en medio de nuestras circunstancias”, por lo que les instó a descubrirlo como el que viene a salvarnos y “al que entregamos nuestro corazón”. Palabras que se desarrollaban en el marco de una convivencia marcada por la espiritualidad.
El mensaje transmitido por el obispo a los sacerdotes ordenados durante la última década camina en el sentido del que ofrecía en su homilía por la fiesta de la Natividad, en la Catedral. Así, Demetrio Fernández partía de la eternidad de Dios, “quien se ha hecho uno de nosotros”. Por ello ha insistía en que “ese misterio del abajamiento de Dios hasta nuestra altura, incluso, a la de un recién nacido” es un presente que todo cristiano debe tener presente, ya que “Dios se ha acercado a nosotros por el camino de la humildad. Humildad amante de Dios en el Misterio de la Encarnación de la que hablaba el Papa hace unos días”. Por ello, el prelado aseguraba que “la carne es como la flor del campo que hoy es y mañana se siega porque se marchita. Eso ha tomado Cristo, como expresión de su gloria, la carne humana. No veremos su manifestación en las grandes teofanías porque la Gloria de Dios se ha depositado en el silencio de la noche de Belén, en la carne de su hijo divino, haciéndose hombre”.

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