La escalofriante Navidad de Alepo


La minoría cristiana de la emblemática ciudad de Siria ha construido un nacimiento, utilizando ramas, trozos de madera y de chapa, extraídos de las ruinas que ha dejado el conflicto armado

Alepo es más que una ciudad. Un símbolo de hasta dónde puede alcanzar la barbarie humana tras más de cuatro años de conflicto armado, donde las tropas gubernamentales han mantenido una cruenta batalla con los grupos rebeldes. Estos últimos compuestos por numerosas facciones que incluían el islamismo radical. Los cristianos son minoría y, aun así, han decidido celebrar la Navidad. Con los restos del combate humeantes y las bombas trampa causando estragos en las evacuaciones de la zona este de la urbe, los seguidores de Cristo han decidido construir un nacimiento en su asolada Catedral.

Cristianos celebrando la Navidad sobre las ruinas de la Catedral de Alepo./Foto: Pedro Cabello
Cristianos celebrando la Navidad sobre las ruinas de la Catedral de Alepo./Foto: Pedro Cabello

Los cristianos han querido edificar, a partir de los escombros de la guerra, algo tan sencillo y humilde como la representación de un portal de belén. En una zona del mundo, tan cercana a Tierra Santa y con tanta historia compartida, como hace 2000 años, la historia reedita alguno de sus pasajes. Los hermanos Nehmé y Bashir Badaui se han afanado en una tarea que representa el triunfo de la vida sobre la muerte. Es la representación más radical del mensaje de Cristo, al que conmemoran en unas condiciones que, por extremas, no dejan de recordar lo que sucedió el día que Jesús nos hizo partícipes de la Salvación, encarnándose.
Alepo fue el motor económico de Siria hasta que se produjeron los sucesos de la denominada primavera árabe. Era una ciudad próspera y nutrida por una vasta historia que, al igual que Damasco, coincidió en un momento de su crónica con aquella Córdoba de los Omeya. Los cristianos eran, y siguen siendo, minoría. Aproximadamente, el 10 por ciento de la población, 250.000 personas, profesaban la fe de Cristo. Tras el conflicto que parece tocar su fin en ese enclave, apenas restan menos de la mitad,100.000. Esto no ha impedido que, con la ayuda de los Scouts, haya montado un sencillo portal de belén en la Catedral de San Elías, tan genuino que sus colores contrastan con la devastación que los rodea. La Navidad se ha celebrado en Alepo y su escalofriante testimonio ha servido para el reencuentro, para construir la paz, el futuro y, en definitiva, el triunfo de la vida sobre la muerte.