Las antífonas de la O para la Virgen de la Victoria


La celebración litúrgica realizada con motivo del día de la Virgen de la Victoria es la primera que se celebra en la iglesia de Santa Beatriz de Silva, desde que se bendijera la imagen

María Santísima de la Victoria ha celebrado su día por medio de una solemne función, presidida por el párroco de Santa Beatriz de Silva, Juan Diego Recio. La misa ha sido la primera, de este carácter, que se ha celebrado en honor de la imagen, desde que se bendijera el pasado mes de mayo en el templo de Parque Azahara y en el transcurso de la misma se han repasado las antífonas de la O, correspondientes al actual tiempo litúrgico.

María Santísima de la Victoria./Foto: Jesús Monserrat
María Santísima de la Victoria./Foto: Jesús Monserrat

La celebración oficiada por Juan Diego Recio ha tenido como denominador común la solemnidad, cuyo reflejo ha quedado plasmado en las antífonas. Esto mezclado con la emoción de los devotos de la imagen que esculpiera Antonio Labrador y que culminaba este viernes un año determinante. Así, el sacerdote, en el transcurso de la homilía, ha puesto de relieve el trascendental hecho de que Dios ha hecho partícipes a los hombres de su Victoria, “ya que estamos siendo liberados del pecado”. Asimismo, el presbítero ha hecho hincapié en que, “aunque todos sin excepción debemos enfrentarnos con ese problema, muchos cristianos no gozan de la Victoria sobre el pecado”. Para ello ha querido dejar implícita una clara alusión a la advocación mariana del barrio.
Finalmente, cabe destacar que la Virgen de la Victoria ha lucido el terno de Antonio Villar, estrenado con motivo del reciente besamanos celebrado el 10 y 11 de diciembre. La imagen estaba dispuesta en un sencillo y elegante altar en la capilla que ocupa en Santa Beatriz de Silva. Así, el exorno floral ha estado compuesto a base de brásicas, también denominadas coles de jardín, de color morado, lisiantum de color rosa y lentisco. A ello hay que sumar la presencia de los cuatro candeleros cedidos por la hermandad de la Entrada Triunfal y la diadema que lucía la Victoria, pertenecientes a la Virgen del Rocío y Lágrimas que la cofradía del Perdón ha prestado. El grupo de devotos de María Santísima de la Victoria concluye de esta manera un año que se puede catalogar de histórico.