La Catedral se convierte en el centro de las cofradías


El paso de las hermandades de penitencia y de gloria, la extraordinaria del Rescatado o el aniversario del Silencio atestiguan la importancia del templo mayor de la ciudad para las corporaciones

El tramo final de 2015, tras la decisión de todas las cofradías de penitencia de discurrir por la Catedral, ya aventuraba que 2016 sería un año decisivo para las hermandades en torno a su templo mayor. Así y a excepción de las corporaciones que no pudieron realizar su estación de penitencia por las condiciones meteorológicas, las naves de Santa María de la Asunción han visto discurrir, además, a la Virgen de la Cabeza, a la del Socorro, a la del Carmen de Puerta Nueva, a los titulares del Rescatado, al Señor del Silencio, así como al nutrido número de imágenes de la provincia que formaron parte de la exposición que organizaba la archicofradía cordobesa de la Vera Cruz.

Nuestro Padre Jesús del Silencio en el altar de la Catedral./Foto: LVC
Nuestro Padre Jesús del Silencio en el altar de la Catedral./Foto: LVC

La última década ha supuesto un punto de inflexión para la Semana Santa cordobesa, la cual ha experimentado un notable incremento del número de corporaciones que decidían incorporar el paso de sus cortejos por el templo catedralicio. Si bien en pleno de penitencia celebrado en el mes de noviembre de 2015 se daba un paso decisivo, el desarrollo de los acontecimientos en el año que concluye ha sido definitivo. Además del traslado de la carrera oficial, el tiempo de gloria ve, cada vez con mayor naturalidad, el paso por la Catedral de vírgenes como las del Tránsito, Rocío o Fuensanta, así como otras que ocasionalmente también confluyen hasta el centro espiritual de la diócesis.
Las salidas de carácter extraordinario concurren con mayor frecuencia en busca de uno de los conjuntos monumentales más singulares del mundo. Rescatado, Amargura, Señor de los Reyes y del Silencio en 2016, así como San Juan Bosco, Caído, Mayor Dolor en su Soledad o la frustrada procesión de Jesús de las Penas y la Virgen de la Esperanza, en 2015, dan cuenta de la importancia que el templo posee para las hermandades. El año que está a punto de comenzar dictará el futuro de la Semana Santa a largo plazo, la Catedral como su centro y, como aseguraba el presidente de la Agrupación de Cofradías Francisco Gómez Sanmiguel, “va a ser diferente al resto y estará engrandecida por ese carácter de unicidad, que debe suponer un salto hacia delante”.

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