La Navidad de Manuel Lombo triunfa en la Catedral


Yo en Navidad. El contenido del último trabajo del cantaor sevillano Manuel Lombo ha llegado al Conjunto Monumental Mezquita-Catedral de Córdoba, donde ha obtenido un éxito rotundo en la tarde de este miércoles 21 de diciembre. Con las naves de Almanzor repletas de público, 1.500 personas, el espectáculo no ha defraudado y, además, los beneficios del mismo irán destinados a la casa de acogida Madre del Redentor que Cáritas diocesana tiene en Córdoba. Por ello, el acto ha contado con la presencia del obispo, el deán-presidente del Cabildo y la presidenta y secretario de Cáritas.

Manuel Lombo durante el concierto en la Mezquita-Catedral./Foto: José I. Aguilera
Manuel Lombo durante el concierto en la Mezquita-Catedral./Foto: José I. Aguilera

La Navidad, su anuncio repleto de esperanza para el creyente, se compone de olores y colores que retrotraen a la infancia, a los niños que contemplan la luz en mitad de la oscuridad del invierno con los ojos muy abiertos y una mueca a mitad de camino entre la sorpresa y la incredulidad. Y ese rictus ha podido apreciarse en buena parte de los asistentes al espectáculo ofrecido por Manuel Lombo. Además del marco, del escenario espectacular del monumento patrimonio de la humanidad, la propuesta del cantante aúna tradición y modernidad, actualización y el gusto añejo del cante que llenaba los hogares de la niñez y que huele a leña y a brasero de picón. Esto suena a Navidad, Te diré mi Amor, Rey mío o Dicen que ha nacido han confluido en una experiencia que ha sido capaz de trascender más allá de la actuación.
El éxito de Manuel Lombo se ha fraguado en un estilo personal que, pese a sus raíces, desde la aparición en el mercado de Yo ha iniciado una etapa de universalización de su música. Las notas provenientes del jazz o el sonido afrocubano, compuestos en Nueva York, de ese trabajo que ha cambiado el paradigma del cantante, se han podido apreciar en cada matiz, en cada nota que se ha ido desgranando por los muros de la Mezquita-Catedral, de la primitiva basílica de San Vicente que han potenciado el sustrato mismo de la cultura, de la espiritualidad y el arte, intrincados a las puertas de la Navidad. La voz de Lombo, su yo artístico ha rasgado los muros para traer una copla tan antigua como nueva que, por si ello fuera poco, basa su éxito final en que esa voz servirá para cantar, para ayudar a los que no tienen hogar.

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