Los tres nuevos canónigos toman posesión de sus cargos


El obispo ha presidido un acto en el que el deán-presidente del Cabildo, Manuel Pérez Moya, les ha dado la bienvenida al tiempo que les ha animado a constituirse en la nueva savia de la institución

Antonio Prieto, Tomas Pajuelo y Pedro Crespo han tomado posesión este viernes como canónigos. El obispo ha presidido el acto solemne en el que el deán-presidente del Cabildo, Manuel Pérez Moya, les ha dado la bienvenida al tiempo que les ha animado a constituirse en la nueva savia para la institución capitular de la que ahora pasan a formar parte.

Los nuevos canónigos en su toma de posesión./Foto: LVC
Los nuevos canónigos en su toma de posesión./Foto: LVC

La Sala Capitular de la Catedral de Córdoba, bajo la presencia del prelado de la diócesis Demetrio Fernández, ha acogido el acto protocolario por medio del cual los nuevos canónigos del templo catedralicio, Antonio Prieto Lucena y Tomás Pajuelo Romero, ya lo son de forma oficial. En el mismo acto, también ha tomado posesión, como canónigo de honor Pedro Crespo Hidalgo. El ceremonial se ha iniciado por parte del deán-presidente, Manuel Pérez Moya, quien ha tomado la palabra para expresar su gratitud al obispo por haber previsto al Cabildo con nuevos capitulares, al tiempo que ha dado la bienvenida a los nuevos integrantes. Seguidamente, éstos han prometido cumplir y observar los estatutos y reglamento vigentes en la Catedral, siendo acompañados por el secretario a sus respectivos asientes en la Sala Capitular.
Así las cosas, el acto ha concluido con unas palabras del obispo en las que ha recordado la importante labor que lleva a cabo esta institución y su importancia dentro de la vida religiosa de la diócesis en toda su dimensión. Finalmente, el Cabildo se ha dirigido de forma conjunta al coro de la catedral donde se ha anunciado públicamente su canonjía, además de la toma de posesión quieta y pacífica. El ceremonial, que ha visto cómo se suman a la institución tres sacerdotes de reconocida trayectoria, ha concluido con el simbólico y emotivo canto de la Salve Regina, así como se ha clausurado por medio de un fraternal saludo.