La última firma del secretario del Vía Crucis


Antes de su fallecimiento, la rúbrica del representante de la corporación del Lunes Santo, Ramón Ruiz, quedaba para la posteridad en la adhesión de su hermandad a la coronación de la Paz

Entre las múltiples adhesiones que ha generado el anuncio de los trámites de la coronación pontificia de María Santísima de la Paz y Esperanza hay una que destaca por encima de las demás. Se trata de la rúbrica del secretario de la hermandad del Vía Crucis, Ramón Ruiz, en la que la corporación del Lunes Santo se suma a esta causa. Ésta se produjo poco antes de su fallecimiento y ya forma parte de la historia de ambas cofradías.

Documento de adhesión de la hermandad del Vía Crucis./Foto: LVC
Documento de adhesión de la hermandad del Vía Crucis./Foto: LVC

Los estrechos vínculos que unen a las hermandades se forjan a base de detalles y uno de los mismos tenía lugar, en la noche del lunes 12 de diciembre. En el marco de la celebración de la misa de hermanos de la cofradía de la Trinidad, su hermano mayor, Francisco Almoguera, hacía entrega a su homólogo de Capuchinos, Enrique Aguilar, de un pergamino de adhesión a la coronación pontificia de la Virgen de la Paz. El mismo comienza con una inequívoca referencia a las palabras del obispo donde aprobaba el inicio del proceso. Es por ello que se alude a la dimensión pastoral que tendrá este evento para el pueblo fiel cordobés, así como las actividades que se organizarán para potenciar la evangelización, piedad y caridad.
El escrito prosigue detallando que la decisión de sumarse a este proyecto fue adoptada de forma unánime por la junta de gobierno del Vía Crucis, hecho con el que se unen “al sentimiento de gozo que inunda los corazones de nuestros hermanos de Capuchinos”. Asimismo, los cofrades de la Trinidad se ponen a disposición de los del Santo Ángel para ayudar en lo que sea preciso para fomentar esta causa. Finalmente, el impreso eleva una oración al Cristo de la Salud, en aras de que “crezca y perdure hasta el final de los tiempos la devoción a la santísima Virgen María”. La rúbrica de Francisco Almoguera, unida al regalo póstumo de Ramón Ruiz, hacen de esta adhesión una de las más especiales que atesora la Virgen de la Paz, ya que cabe recordar que el fallecido era además uno de los responsables del archivo de la Trinidad, parroquia en la que llevaba a cabo una importante labor de voluntariado. Además, presidía la Asociación de Damas y Caballeros de Nuestra Señora de la Salud, a la que pretendía llevar a transformarse en hermandad de gloria.