El origen conventual del mazapán


La XII muestra de dulces conventuales que organiza el Calvario es una oportunidad para reflexionar sobre el origen de este producto y su influencia para las religiosas de vida contemplativa

El supuesto origen persa, el más probable de raíz árabe y la primera datación documental en el siglo XIII en Toledo hacen del mazapán algo más que un simple dulce navideño. Es más, su elaboración ayuda al sostenimiento de miles de conventos y monasterios en toda España y posee una influencia reseñable para la subsistencia de numerosas religiosas de vida contemplativa.

mazapán
‘Muestra de dulces conventuales’. /Foto: LVC

Una de las posibles raíces etimológicas de la palabra, martius panis, hace referencia al tiempo en que se incorpora este alimento por los cristianos, la Pascua. El pan de marzo o marzapane, va a ser consumido desde los siglos VIII y XIX, si bien las primeras aportaciones documentales se remontan a las centurias del 1100 y 1200. La referencia fundamental se sitúa en el convento de San Clemente de Toledo, cuya fundación se debe a Alfonso VII. Bajo el reinado de éste a mediados del siglo XII, se hace referencia a una pasta de azúcar y miel, denominada como postre regio en la descripción gastronómica que hacen los cronistas de la época. Será después de la batalla de las Navas de Tolosa, cuando la leyenda explique que las monjas del monasterio imperial inventen este alimento en aras de paliar la hambruna que padecía la población. A ello hay que sumar que, en el hospital de Santiago de Toledo se recetaba a los enfermos un alimento cuya preparación contenía pechuga de gallina, deshecha y mezclada con almendra y azúcar que se supone que era una variante del mazapán.
Mito, realidad o leyenda, lo cierto es que el mazapán se ha convertido en uno de los dulces conventuales por excelencia que han llegado hasta nuestros días. Además, su repostería se erige como uno de los sustentos de numerosas comunidades religiosas, consagradas a la vida contemplativa. Cabe recordar que España es el país con mayor número de religiosos de este carisma y cuya situación no suele ser cómoda. En el ámbito más regional, Córdoba y su diócesis cuentan con numerosos conventos que realizan este tipo de pastelería y que, durante estos días se han dado cita en el obispado, reunidos en torno a la iniciativa que durante más de una década ha organizado la hermandad del Calvario. Así, en la exposición del Palacio Episcopal ha reunido, entre otros, los conventos de Santa Isabel, Santa Cruz, Santa Ana y San José de Córdoba, Santa Clara de Montilla, San José de Villaviciosa, Santa Clara de Belalcázar, el de la Santísima Trinidad de Baza, Santa Clara de Estepa y las Concepcionistas de Osuna.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here