Un Belén a los pies de San Rafael


La hermandad de San Rafael ha recuperado una de sus tradiciones emblemáticas, por medio del montaje de un Belén que se sitúa a los pies del Custodio de la ciudad. El misterio, compuesto por las figuras de la Virgen, San José y el niño Jesús que se conservaban en la sacristía de la basílica, mantiene los parámetros del estilo genuinamente cordobés y se caracteriza por recuperar la tradición de que sean los hermanos de la corporación quienes lo monten.

Belén dispuesto en la iglesia del Juramento./Foto: LVC
Belén dispuesto en la iglesia del Juramento./Foto: LVC

La junta de gobierno que dirige, desde este mismo 2016 Manuel Laguna, viene dando pasos en pos de recuperar algunas de las señas más características de la historia de la cofradía. Así, coincidiendo con la festividad de la Inmaculada Concepción, la hermandad ha dispuesto la representación del nacimiento del Señor en la iglesia del Juramento. La misma está marcada por un cuidadoso conjunto en el que no se echan en falta los motivos cordobeses que, tradicionalmente, se han usado para dar forma a los belenes, como él lentisco, la jara o el laurel. Tonalidades verdes de la sierra de Córdoba a los pies del Arcángel. Rodeado por telas antiguas que enseñorean la escena, junto a las imágenes se ha situado un canasto destinado a recoger alimentos para la obra social de la hermandad.
Esta iniciativa se incardina dentro de las que se han venido retomando durante los últimos meses. Prueba de ello, la dio el altar de cultos que la corporación dispuso para el Arcángel para celebrar su onomástica. Así y con el beneplácito del rector del templo, Fernando Cruz-Conde, los cofrades hacían posible que la majestuosa imagen de Alonso Gómez de Sandoval mostrara una imagen que, por poco acostumbrada, no dejaba de ser un guiño a su propia tradición. Un altar de cultos para el que, además, se limpiaron todos los elementos de plata que tiene la propia imagen, como el báculo de peregrino con la calabaza, la filacteria o el propio juramento. El conjunto se completaba con un interesante exorno floral blanco, gracias a la labor realizada Pinsapo. A ello hay que sumar que, durante el mes de noviembre, se llevaron a cabo una serie de labores dentro del proceso de conservación del templete que cobija a la imagen de San Rafael. Las mismas consistían en la limpieza de la estructura del cupulín que, como indicaba el rector del templo eran “de relativa importancia, si bien resultaban llamativas por la colocación de un andamio para que la limpieza pueda realizarse en profundidad”.

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