Las dos procesiones de la Inmaculada del Sepulcro


En 2004 y 2011, la imagen de la Inmaculada llega a la Catedral para conmemorar el 150 aniversario de la proclamación de su Dogma y con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud

semana sábado

La llegada del siglo XXI permitía contemplar, en el plazo de siete años, dos salidas procesionales de la imagen de la Inmaculada Concepción. La titular de la hermandad del Santo Sepulcro se encaminaba hacia la Catedral en 2004 y 2011 para conmemorar dos efemérides, tan relevantes como el 150 aniversario de la proclamación de su Dogma y la celebración de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), en Madrid.

Inmaculada Sepulcro
La Inmaculada sobre su paso procesional, en 2004./Foto: Hermandad de la Pasión

La singularidad de ambos acontecimientos propiciaba que la corporación del Viernes Santo preparase, sobre la base del palio de Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad, sendos altares efímeros para la Purísima de la Compañía. Con el antecedente de una salida anterior en la década de 1980, la salida de 2004 estuvo marcada por la expectación. Así, la Inmaculada visitó las calles cordobesas en dos jornadas, las del 4 y el 8 de diciembre. En el intervalo de las mismas, el templo mayor de la Diócesis acogió sus cultos y la fiesta de regla de la antigua hermandad de los escribanos. La primera de aquellas jornadas procesionales estuvo marcada por la incertidumbre meteorológica. De hecho, cuando las primeras parejas de hermanos con cirio atravesaron el umbral de las puertas de El Salvador y Santo Domingo de Silos caía una fina lluvia, que cesó instantes antes de la salida de la Virgen. La segunda, acompañada por la banda de música de Nuestra Señora del Águila de Alcalá de Guadaira, comenzó con la levantá que, el entonces capataz de la Virgen del Desconsuelo Álvaro Doctor, cedía a una de las leyendas de los martillos cordobeses, Rafael Muñoz Serrano.
Con recorrido de ida y vuelta al templo mayor, la jornada del 19 de febrero de 2011 culminaban las actividades preparatorias que la Delegación diocesana de Juventud había realizado, de cara a las JMJ que ese verano habían de celebrarse en Madrid. La Purísima bajó hasta la Catedral, mediante el ejercicio del santo rosario. De regreso a la Compañía, los sones de la banda de música María Santísima de la Esperanza acompañaron a la Pura y Limpia en un itinerario que se asemejaba al que, hasta el Viernes Santo de 2016, la hermandad del Sepulcro ha venido utilizando en su regreso a la Compañía. Cinco años después de aquella última salida, la titular mariana de la hermandad del Sepulcro se halla inmersa en un proceso de restauración que, tal vez, permita volver a verla procesionar por las calles de la ciudad en conmemoración de otra efeméride.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here