La Virgen de la Concepción, a la luz de las velas


La titular mariana de la hermandad de las Penas de Santiago se halla estos días inmersa en la celebración de sus cultos, con motivo de la festividad de la Inmaculada

Los numerosos triduos, rosarios y besamanos que esta semana recorren Córdoba han dejado algunas imágenes dignas de atención. Una de las mismas radica en el altar de María Santísima de la Concepción que, a la luz de las velas, ha dejado una instantánea llena de espiritualidad de la Virgen presidiendo la parroquia de Santiago. Y es que la imagen que esculpiera Juan Ventura de las Penas de Santiago se halla estos días inmersa en la celebración de sus cultos, con motivo de la festividad de la Inmaculada.

Altar de cultos de María Santísima de la Concepción./Foto: Hermandad de las Penas
Altar de cultos de María Santísima de la Concepción./Foto: Hermandad de las Penas

El triduo a la Virgen de la Concepción ha estado presidido por el deán-presidente del Cabildo de la Catedral de Córdoba, Manuel Pérez Moya; mientras que, para la función principal de este jueves, la sagrada cátedra era ocupada por el consiliario de la corporación, Domingo Moreno. Esta celebración también contaba este martes con la participación de la capilla musical de la hermandad de la Misericordia, uno de los conjuntos más activos de la ciudad. Asimismo, la festividad de la Inmaculada Concepción es el escenario elegido para disfrutar del besamanos de la Virgen, el cual no cerrará los cultos a desarrollar en este mes de diciembre. Así, el martes 27 a las 19:00, la hermandad consagrará la misa a San Juan Evangelista en su sede canónica.
El altar que preside la dolorosa que escupiera Juan Ventura está caracterizado por el uso de las tonalidades celestes en el dosel que enmarca el ara. A ello hay que sumar los colores blanco, en la flor, y rojo, en el manto a juego con la saya azul que luce María Santísima de la Concepción y que ha sido ataviada por el vestidor Antonio Villar. El conjunto se completa con una nutrida candelería, donde el dibujo de la cera compone la geometría del triángulo, cuya caída coincide con la calle central donde la Virgen preside el espacio sagrado. Esta dimensión queda potenciada entre la oscuridad del templo, donde la Virgen resalta, a la sola luz de la cera.