Rocalla, o el renacer de un viejo estilo


El estilo rococó, caracterizado por el uso de la rocalla como elemento ornamental, vive un momento de esplendor. Actualmente numerosos enseres se diseñan siguiendo esta corriente estética

El estilo Rococó surge en el siglo XVIII como evolución del barroco, y se significa por la profusa decoración asimétrica y por el uso de la rocalla como elemento más característico, hasta el punto de darle nombre a la corriente artística. En su momento fue utilizado por los artistas cordobeses, como el insigne orfebre Damián de Castro, que ha legado importantes obras en este estilo. Pero son pocas las piezas verdaderamente antiguas de la semana santa cordobesa que siguen esta línea estética. La primera pieza que anuncia el rococó, aun sin integrarse plenamente en esta corriente, es el estandarte antiguo de Nuestra Señora de las Angustias. Le sigue la extraordinaria peana de la Virgen de los Dolores. Rocalla encontramos también, aunque más comedida, en el simpecado de la hermandad del Sepulcro, una pieza del XVIII de origen hispalense, y en la túnica que Lagartijo donó a Nuestro Padre Jesús Caído, obra del XIX pero inspirada en bordados anteriores. Quizás pudiera incluirse entre este rococó histórico el libro sacramental de Ánimas, ya que, aunque está diseñado por Miguel del Moral en 1988, incorpora piezas antiguas de este corte, felizmente rescatadas. Y, aunque de origen gaditano, la canastilla dieciochesca con que llegó a Córdoba Nuestro Padre Jesús del Silencio, hoy en Lucena.

Bambalina frontal del nuevo palio de María Santísima de laTrinidad./Foto: LVC (rocalla)
Bambalina frontal del nuevo palio de María Santísima de la Trinidad./Foto: LVC

Sin embargo, en la actualidad el estilo rocalla vive un momento de esplendor. Un elevado número de proyectos están siendo realizados siguiendo las pautas del Rococó. Uno de los primeros fue el paso caoba del Nazareno, magnífica pieza de Andrés Valverde, aun inconclusa. El ya citado Jesús del Silencio vistió algunos años una túnica blanca bordada de la misma escuela dieciochesca. El palio de María Santísima de la Candelaria, diseñado por Rueda con la base de un frente de altar de Damián de Castro, es también una gran muestra de neorrococó, en la que las alegorías marianas se enmarcan entre grandes rocallas de hilos de oro. Pérez Artés bordó la frontal y la trasera, mientras que las laterales son obra de Jesús Rosado.
La más joven de las jornadas de nuestra Semana Santa, El Martes Santo, es precisamente la que se ha entregado a este estilo con mayor decisión. La Santa Faz inició este camino con su simpecado, obra de Mercedes Castro diseñada por Antonio Salto, si bien ya llevaba con anterioridad algún elemento con rocallas. En concreto algunas piezas de su candelería, que siguen un modelo de Damián de Castro propiedad de la parroquia de la Trinidad. Por eso, el innovador diseño de Rueda para su nuevo palio fue asumido con naturalidad por esta corporación. La bambalina frontal, presentada hace dos años aunque aún no estrenada, ha sido bordada por Jesús Rosado, y es un contundente muestrario del uso de este elemento decorativo.
El mismo martes santo puede encontrarse otro elegante ejemplo de rocalla en el canasto del Buen Suceso. Una obra de Miguel Ortiz y Manuel Jurado, que incorpora además otros guiños al rococó, como la inserción de espejos. Los mismos tallistas son autores del prometedor paso del Prendimiento, con el que comparte estilo, aunque las soluciones del misterio salesiano son algo más rompedoras. Para la misma hermandad, y siguiendo también el rococó francés, el diseñador Julio Ferreira ha proyectado una bambalina que en la actualidad ejecuta Pérez Artés sobre terciopelo azul Prusia.
El miércoles santo, la bordadora Mercedes Castro tiene otras piezas encasillables en esta corriente artística: La túnica corta que bordó para su hermandad del Calvario, y el estandarte eucarístico de la Misericordia, diseñado por Álvaro del Moral sobre la base de piezas del XVIII de la hermandad de los Mártires. Por último, en este repaso no exhaustivo por el estilo rococó en las cofradías se hace necesario incluir, aunque no sea una corporación penitencial, el paso de palio de la Virgen del Carmen de San Cayetano. Todos estos ejemplos nos muestran un la actualización de un viejo estilo, a veces poco comprendido por su complejidad y abigarramiento, que en los últimos tiempos parece haber vuelto para quedarse.