El año que cambia la fisionomía del Viernes Santo


El año 2008 iba a cambiar la fisionomía del Viernes Santo, para presentarlo de forma unitaria hasta las grandes modificaciones que presentará en 2017. Hace casi una década la hermandad de los Dolores daba un paso determinante, al incluir en su estación de penitencia el paso por la Catedral. La decisión adoptada en San Jacinto se sumaba a la culminación de un proceso que había ocupado durante varios años a los cofrades de la Compañía, la hechura de la nueva urna que portaría al Señor del Santo Sepulcro.

Paso de Nuestro Señor Jesucristo del Santo Sepulcro./Foto: LVC
Paso de Nuestro Señor Jesucristo del Santo Sepulcro./Foto: LVC

El 31 de marzo de 2007 se presentaba a Córdoba el catafalco dorado que venía a sustituir al que, realizado en madera de palosanto, durante décadas se había convertido la imagen colectiva de los cofrades de la ciudad. Aquel profundo cambio que acometía la hermandad del Sepulcro ponía el broche a un laborioso y estudiado proceso, en el que los responsables de la corporación invirtieron sus energías varios años. Más allá de la impronta manierista, que se incardinaba dentro del estilo de todo el cortejo, la urna dorada era presentada como un relicario en el que cada elemento se relacionaba con la sagrada imagen para la que había sido diseñada. De hecho, la forma octogonal de los cuatro faroles de las esquinas no supuso un elemento dejado al socaire de la mera estética, sino que su octógono representaba la forma de la pila bautismal por la que se nace a la nueva vida, la de la Iglesia, y por la que se comparte la muerte de Cristo para poder alcanzar la salvación en la vida eterna. Y, a partir del diseño de los mismos, se iba a construir el resto del monumento.
El altar itinerante de Nuestro Señor Jesucristro del Santo Sepulcro venía marcado además por la historia lineal de la salvación que se inicia en el Antiguo Testamento. Por ello, pintadas por Luis López de Pereda, las prefiguraciones seleccionadas por el actual delegado diocesano de medios Pablo Garzón, profetizan la venida del Mesías, su mensaje y los acontecimientos de su pasión, muerte y resurrección. Un joyero que guarda relación con cada aspecto, como la época en que está realizado el Señor, alrededor de 1600. En pleno cambio del Renacimiento al barroco, el Manierismo que define artísticamente a la imagen se reflejaba en el nuevo paso que recogía todas las displinas artísticas en las que participaron el tallista Juan Pérez, el orfebre, Manuel Valera, el antedicho pintor Luis López de Pereda, así como los doradores Ángel Varo y, posteriormente, Rafael Barón.
El Viernes Santo de 2017, el Cristo de la Clemencia y Nuestra Señora de los Dolores llegaban a la Catedral, completando el discurrir de todas las cofradías de la jornada por el templo mayor. El cambio de paradigma era notorio puesto que era la primera vez que una jornada completa de la Semana Santa discurría por el enclave sagrado. En el transcurso de una década diferentes hermandades fueron incorporando a sus estaciones de penitencia este enclave, para confluir en las decisiones adoptadas desde 2015 hasta las conocidas actualmente. El 14 de abril de 2017 cambiará de nuevo la fisionomía del Viernes Santo y del resto de jornadas, una transformación que, en buena medida, comenzaba el mismo mes de hace una década.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here