El tiempo en sus manos


Tres imágenes históricas, Jesús Caído, el Señor de la Caridad y la Inmaculada del Sepulcro, son sometidas a sus respectivos procesos de restauración que culminarán en la Cuaresma de 2017

El tiempo para la restauración de tres imágenes que forman parte de la historia de las cofradías cordobesas está en marcha durante estos meses. Y es que Jesús Caído, el Señor de la Caridad y la Inmaculada del Sepulcro están sometidas a sus respectivos procesos de restauración que culminarán en la Cuaresma de 2017. Previamente, la Purísima de la Compañía regresará a su templo, concluida la primera fase de los trabajos de recuperación, para presidir sus cultos.

El Señor de la Caridad en el Vía Crucis del Viernes Santo./ Foto: LVC
El Señor de la Caridad en el Vía Crucis del Viernes Santo./ Foto: LVC

En el caso de Jesús Caído y del Señor de la Caridad, el responsable de recuperar el aspecto original de ambas imágenes es la empresa Regespa. Por sus manos han pasado buena parte del patrimonio más valioso de la piedad popular cordobesa y ello unido al hecho de una incontestable labor. Algunos de los ejemplos más célebres de su trabajo se hallan en el resultado ofrecido con la imagen de San Rafael, de Alonso Gómez de Sandoval, así como el de Nuestra Señora de los Dolores. A ciencia cierta, dos de las devociones más emblemáticas de Córdoba que, tras salir de su taller, recuperaron toda su plenitud.
Jesús Caído
Los trabajos que se ya se realizan sobre la imagen del siglo XVII consisten en una limpieza de las policromías anteriores. A principios de la década de 1980, Miguel Arjona llevó a cabo una intervención que es uno de los estratos que serán suprimidos ya que, según se desprende del informe que presentó Ortega, no ofrecería mayor dificultad, así como se eliminará algún leve repinte anterior a la intervención de Arjona. En consecuencia, una vez concluidos trabajos el rostro de Jesús Caído recuperaría casi su aspecto original. El proceso se prolongaría durante cinco meses porque se trata de una labor pormenorizada que requiere de etapas bien delimitadas de tiempo. Por tanto, como aseguraba a La Voz de Córdoba el vice hermano mayor de la corporación de San Cayetano, Rafael Roldán, “la idea es que en Cuaresma esté de vuelta”. Este regreso devolvería al Señor un aspecto que, si bien no ofrecerá diferencias llamativas con el actual, ganaría en brillo, de forma análoga a la que presentó Nuestra Señora de las Angustias, tras su última restauración.
Señor de la Caridad
La imagen del Señor de la Caridad se encuentra también en el taller de Regespa, en fase de restauración, donde coincide con Jesús Caído. Las labores de conservación del crucificado de San Francisco comenzaron con anterioridad y ya se le ha realizado el proceso de asentamiento de la policromía, en una de sus fases, así como en tratamiento para prevenir posibles xilófagos que afecten a la talla, con una burbuja de nitrógeno. Este método no es invasivo para la madera y resulta bastante efectivo. Las siguientes fases del proceso afectarán al ámbito estructural de la imagen, que estará de vuelta en su sede en los días previos a la Semana Santa de 2017. tras un amplio espacio de tiempo en el taller de Regespa.
Inmaculada
Detalle de los de ensambles en la zona de la mascarilla. de la Inmaculada./Foto: LVC
Detalle de los de ensambles en la zona de la mascarilla. de la Inmaculada./Foto: LVC

El estudio, a que ha sido sometida la Inmaculada Concepción por parte de Silvia Ortego y Antonio Daniel Comas, destaca por las técnicas empleadas, entre las que sobresale el TAC. En el mismo se especifica que la talla “presenta los daños comunes de una imagen realizada para el culto, sometida a numerosas manipulaciones y cambios a lo largo de su historia material, además de los daños naturales propios del envejecimiento de los materiales y oscilaciones de la humedad y temperatura a la cual se expone”. Y, además de poner el acento en los ataques de los xilófagos, también dictamina que es imprescindible “atajar es la incorrecta sujeción de la Virgen a la peana, mediante un sistema primitivo consistente en un listón de madera introducido en la nube y la peana a través de un hueco, sin más afianzamiento, lo cual aporta gran inestabilidad y por ende, futuros daños estructurales a la imagen”. La titular de la hermandad del Santo Sepulcro llegará a tiempo de presidir los cultos que comienzan el 5 de diciembre, tras haber concluido la primera fase de restauración. Finalizados los mismos, regresará al taller de Ortego y Comas para volver a la Compañía durante la próxima Cuaresma.

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