¿Por qué se celebra la función del Amarrado en Cristo Rey?


Este año el altar representa un salón de trono clásico y la dualidad del rey-poder con el rey-misericordia, en clara alusión al Jubileo, cuyo cierre tiene lugar en el Vaticano

¿Por qué se celebra la función del Amarrado en Cristo Rey? La respuesta, como indica el cofrade de la hermandad del Huerto José Antonio Fernández Bretones, se halla en que el anterior párroco de San Francisco y San Eulogio Francisco Gálvez. “recomendó que la función solemne al Señor Amarrado a la Columna se hiciese coincidir todos los años con la festividad de Cristo Rey”. Este año el altar ha representado un salón de trono clásico y la dualidad del rey-poder con el rey-misericordia, en clara alusión al Jubileo, cuyo cierre tuvo lugar en el Vaticano por el Papa Francisco.

Nuestro Señor Amarrado a la Columna en su besamanos./Foto: Hermandad del Huerto
Nuestro Señor Amarrado a la Columna en su besamanos./Foto: Hermandad del Huerto

Esta recomendación consta en las reglas de la hermandad del Domingo de Ramos, que este año ha dispuesto un ara repleto de simbología tanto para celebrar la función del Señor Amarrado a la Columna como su besamanos. Un espacio cultual marcado por la disposición de la imagen con otra serie de elementos ornamentales que representan un salón de trono clásico. En el mismo se acentúa la dicotomía de la relación rey-poder con la del rey-misericordia. Ésta se extrae de la lectura del último domingo del año litúrgico y la conversación entre el malhechor que pide a Jesús que use todo el poder que él mismo espera para bajar a los tres de la cruz, mientras que San Dimas, el Buen Ladrón, quien reconoce el Reino de Dios que anuncia Jesucristo.
Así las cosas, el altar mayor de San Francisco ha mantenido una disposición que, en su parte superior contaba con un sillón dorado, una corona, una mitra y una clámide, representan al rey-poder, el Mesías que se esperaba en Israel en tiempos de Jesús, y que se aleja de redentor, en cuanto se aguardaba a un líder todopoderoso que combatiera a los enemigos de Sión. Además, también se ha querido mostrar el concepto de realeza actual, ” al que cada uno de nosotros aspiramos con mayor o menor consciencia”, explica Fernández Bretones, para incidir en algunas de las características que marcan a numerosos individuos contemporáneos como seres “autosuficientes, autocomplacientes y deseosos de éxito terrenal”.
Finalmente, la parte inferior del monumento, la que permitía a los fieles acercarse a besar la mano del Señor Amarrado a la Columna, muestra a éste como el verdadero Mesías, reconocido por el Buen Ladrón. Así la imagen aparece prácticamente desprovista de exorno floral. “Solo, el Cristo del Reino de Dios, el que vino a traernos el perdón, la misericordia y la felicidad. Nuestro Rey”.