La credibilidad de la Iglesia se juega en la acción social


La octava Asamblea de Cáritas viene marcada por una apuesta decidida por el acompañamiento y la promoción de las personas, en la que ya se trabaja durante los últimos tres años

La credibilidad de la Iglesia se juega en la acción social. Esta frase, que ya recogía el documento de la Conferencia Episcopal Española (CEE) en su documento de 1994, Iglesia y los pobres, y que se refrendaría años más tarde; es una de las que han marcado la celebración de la octava Asamblea de Cáritas. En la misma, que ha tenido lugar en la casa de cursillos San Pablo este fin de semana, se ha puesto el acento en el acompañamiento y la promoción de las personas, en la que ya se trabaja durante los últimos tres años.

Detalle de la campaña de sensibilización de Cáritas diocesana. (acción)
Detalle de la campaña de sensibilización de Cáritas diocesana./Foto: LVC

Llamados a ser instrumentos de Dios para la promoción de los pobres. En la asamblea se ha tenido muy presente el mensaje del Papa Francisco. Es por ello que lo primero que se desprende del lema escogido para esta octava edición, radica en el hecho de que los voluntarios de Cáritas son vocacionales en el servicio a los pobres. Así, también se entiende que los miembros de ésta son instrumentos de Dios y su Iglesia para acompañar a la persona “hacia adelante”, y donde la misma se constituya en el centro de la acción social. La persona es el centro y la Iglesia es el fin. No se trata, por tanto, de realizar proyectos sin este sentido de centralidad para que cada individuo tenga su propia trayectoria, desde el momento en que se le acoge.
En esta octava asamblea se ha evaluado el periodo más que comprende los años 2013 a 2016. Una de las conclusiones ha sido que esta etapa ha sido la más dura de la crisis, ya que en la anterior convocatoria se abordó el inicio de la misma. En este sentido, se ha puesto de manifiesto que las personas que viven en la pobreza o riesgo de exclusión ven aún muy lejana la salida de esta situación, aunque desde los medios de comunicación se hable de fin de la crisis. Y, en consecuencia, el balance estriba en el gran esfuerzo que han realizado las distintas cáritas por atender a los más necesitados.
Este análisis, calculado en datos, arroja que, gracias a la acción de las delegaciones parroquiales, se han atendido entre 180.000 y 200.000 personas cada año, a los que hay que sumar las cifras de Cáritas diocesana. En cuanto a esta última, cabe resaltar además que, durante este tiempo, ha puesto en marcha nuevos proyectos y ha innovado, realizando una apuesta decidida por el acompañamiento. En definitiva, ha conseguido materializar un equilibrio entre la atención primaria, muy necesaria en este momento, y la necesaria promoción de las personas en estos tres años. Ello posibilitado por la participación desinteresada de 1.700 voluntarios.
Cabe recordar que la celebración de esta asamblea ha deparado una serie de preparativos, no se trata de una reunión de trabajo. Por tanto, desde la sexta edición se ha establecido una nueva línea de actuación en que el encuentro es una puesta en común de un trabajo previo. El mismo queda de manifiesto en los documentos que, antes del verano se enviaron a las cáritas parroquiales para que reflexionasen sobre sus necesidades y las que perciben que puede necesitar la institución, a nivel diocesano, y que han servido para trazar las líneas maestras para los próximos tres años.

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