Jesús del Silencio, Rey del Universo


La función solemne en la Catedral es el punto culminante de una jornada en la que la hermandad ha conmemorado el 25 aniversario de la llegada de la imagen a Córdoba con un multitudinario Vía Crucis

Nuestro Padre Jesús del Silencio ha prologado este sábado la festividad de Cristo Rey del Universo. Y lo ha hecho en el marco del 25 aniversario de la llegada del Señor a Córdoba, conmemorada durante estos últimos dos meses en la corporación viajó a Cádiz; bendijo el vinilo conmemorativo que preside la fachada de Jesús Divino Obrero, de manos del obispo de Chimbote; ha emitido un sello conmemorativo; así como ha querido estar muy cerca de los niños que padecen autismo, porque su silencio es el mismo que el que irradia la imagen, en esta jornada, en el altar mayor de la Catedral. La función que culmina sus cultos han estado concelebrada por varios canónigos, como Antonio Llamas y consiliario de la cofradía Antonio Murillo, ya que el obispo ha tenido que partir a Roma para acompañar al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en su nombramiento como Cardenal.

Nuestro Padre jesús del Silencio durante el Vía Crucis./Foto: Jesús Caparrós
Nuestro Padre jesús del Silencio durante el Vía Crucis./Foto: Jesús Caparrós

Con la solemnidad que otorgan tanto el órgano como el coro de la Catedral, la ceremonia en el templo mayor ha estado impregnada por una profunda espiritualidad, que bien se asemeja a la que emite el gesto, el rostro expresivo del Cristo de Luis Ortega Bru. Tras la lectura del Evangelio a cargo del canónigo Antonio Llamas, en la homilía ha destacado que “¿de verdad Jesús, Cristo del Silencio Tú eres el Rey, de la sencillez, de la humildad o, como decía el Papa, de la misericordia?”. La intervención de Llamas ha estado marcada por una profunda reflexión, marcada por la dignidad de Cristo como rey que viene a servir y no ha ser servido. Y así ha pedido a Jesús del Silencio que vele por los que gobiernan para que sirvan como él sirvió y avance la sociedad. Finalmente, ha pedido una oración por la parroquia de Jesús Divino Obrero y ha afirmado que “tenéis a uno de los mejores párrocos de Córdoba”, para pedir que el regreso al templo venga marcado por “la paz, la cordialidad y el respeto que merece Jesús del Silencio”.
Horas antes, la tarde languidecía al paso del Señor del Silencio por el barrio que lo contempla, le reza y le pide, desde hace un cuarto de siglo. Un barrio que se volcaba para seguir a una de sus grandes devociones hasta el primer templo de la ciudad. Por calles conocidas, con aroma de Domingo de Ramos, la imagen de Jesús, solitaria como cuando Luis Ortega Bru lo acariciaba con sus gubias extrayendo cada facción que prometía la madera, llegaba hasta el colegio de las Mercedarias. Un rezo hecho canción en la sexta estación del Vía Crucis que había de conducirlo hasta la Catedral. Santa Teresa y el Puente Romano escenificaban un camino que parece que siempre fue. Mientras, en las facciones de su rostro, se marca el paso del tiempo, las miles de oraciones, los recuerdos y el futuro de la obra del imaginero que marcó la tendencia del siglo en que la Semana Santa recuperó los días de esplendor y la escultura recuperó toda su unción en imágenes como la de Nuestro Padre Jesús del Silencio.

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