La Misericordia homenajea a su anterior hermano mayor


El 27 Encuentro de las hermandades de la Misericordia de Andalucía tiene en San Pedro su momento central, con la misa presidida por el obispo

La hermandad de la Misericordia en el preludio de la misa celebrada en San Pedro, ha querido homenajear a su fallecido hermano mayor, José Carlos Larios. El encuentro de las hermandades de esta advocación tiene en San Pedro su momento central, con la celebración litúrgica qie ha estado presidida por el obispo.

Asistentes a la misa del Encuentro de hermandades de la Misericordia./Foto: LVC
Asistentes a la misa del Encuentro de hermandades de la Misericordia./Foto: LVC

En el prefacio de la función, a los pies del imponente altar que, en la primera tanda de su candelería llevaba inscritas las Obras de Misericordia, uno de los históricos dirigentes de la corporación del Miércoles Santo, Leopoldo Tena, recordaba como el tristemente desaparecido, José Carlos Larios, solicitaba en septiembre de 2015 que la cofradía cordobesa acogiera este Encuentro. Palabras emotivas y emocionantes las de Leopoldo Tena que aseguraba que “José Carlos ya disfruta de la Misericordia del Padre”.
La misa comenzaba con la Canción de júbilo que interpretaba la capilla musical de la hermandad de San Pedro, que ha llenado de espiritualidad la celebración litúrgica, que ha contado con la presencia del presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba. Por su parte, el obispo ha felicitado, nada más comenzar la homilía a todas las hermandades presentes y, de modo especial, a la de Córdoba por la organización impecable de este encuentro. El obispo ha recordado, además, la frase de Santa Teresa a sus discípulos “no os pido que penséis mucho, tan sólo os pido que le miréis”. El prelado ha pedido igual “la mirada llena de fe a Cristo crucificado nos devuelve la esperanza y comprendemos que nuestra situación tiene arreglo. Es más grande la Misericordia de Dios que nuestros propios pecados”. Así, Demetrio Fernández ha abundado en las Obras de Misericordia y ha felicitado a las hermandades por la labor que han realizado durante estos tiempos difíciles, que “es su marca, su señal de identidad”.
La basílica de San Pedro lucía sus mejores galas para clausurar el Año de la Misericordia, cuyo final ha coincidido con la celebración del encuentro de las hermandades que rinden culto a dicha advocación. El altar, dispuesto con las tonalidades moradas y un juego de candeleros exquisitamente repartido, lo presidía el crucificado que abrió el Jubileo para las cofradías. El Cristo de la Misericordia celebraba esta efeméride la pasada Cuaresma, camino de la Catedral, mientras que nueve meses más tarde la cierra ante la multitud de cofrades, que se han reunido entre los muros de San Pedro. La jornada ha proseguido con las visitas a otros dos templos emblemáticos de la ciudad, como lo son las iglesias de San Lorenzo y la del Juramento de San Rafael. La hermandad de la Misericordia de Córdoba ha ejercido como anfitriona, por segunda vez, de las cofradías andaluzas que rinden culto a una advocación que, durante los últimos 12 meses, ha tenido más vigencia que nunca.