Camina cinco horas para besar a la Virgen de Araceli


Uno de los devotos de la patrona del campo andaluz inicia su andadura, desde la localidad de Aguilar de la Frontera, por caminos y la carretera nacional, hasta el santuario lucentino

La devoción hacia María Santísima de Araceli ha hecho posible que un joven, de alrededor de 20 años, haya caminado cinco horas este sábado para acudir al besamanos extraordinario de la Virgen. Este devoto de la patrona del campo andaluz iniciaba su andadura, desde la localidad de Aguilar de la Frontera a las 05:30, por caminos y la carretera nacional hasta alcanzar, a las 11:08, el santuario lucentino.

María Santísima de Araceli en su besamanos extraordinario./Foto: Jesús Caparrós
María Santísima de Araceli en su besamanos extraordinario./Foto: Jesús Caparrós

Para cualquier devoción siempre existe una tierra prometida, que no tiene otro lugar que el punto exacto donde se halla su imagen. Durante este fin de semana ese lugar tenía un nombre para sus miles de peregrinos, el real santuario de María Santísima de Araceli. La patrona de Lucena ha aguardado no solo a los fieles de su localidad, sino a los de muchas otras, como los de la vecina Aguilar de la Frontera. Este municipio de la campiña cordobesa veía antes del amanecer, a las 05:30, partir caminando a uno de sus jóvenes habitantes que ha preferido seguir en el anonimato. Con la única ayuda del bastón que acompaña a María Santísima de los Remedios Coronada en cada romería cuando la hermandad a la que pertenece deja atrás la iglesia de la Vera Cruz, presidiendo el llano junto a la calle Ancha, los casi 20 kilómetros que separan Aguilar y Lucena no han sido obstáculo para ese joven peregrino.
Los dos días de besamanos extraordinario, con motivo de la clausura del Año de la Misericordia, han dejado un buen número de historias y vivencias personales, que ya forman parte del sedimento devocional de María Santísima de Araceli. La de este joven devoto, también cofrade de la Merced de Córdoba, no deja de sorprender por su empeño en realizar un peregrinaje auténtico, desposeído de cansancio y repleto de decisión. La Diócesis de Córdoba es una de las más ricas y variadas de España, en cuanto a piedad popular se refiere. Uno de sus ejemplos lo hemos vuelto a encontrar este sábado, en el que han hecho falta cinco horas y 38 minutos para que uno de sus devotos cumpliera la promesa de su fe, que culminaba en el santuario, besando la mano de la Virgen.