El bordador Jesús Rosado restaura el manto de la Soledad de Cabra


El artista de Écija subraya que se trata de una obra de "primer nivel, con una ejecución perfecta a base de hilaturas muy finas y de un gusto exquisito"

La restauración del manto de Nuestra Señora de la Soledad y Quinta Angustia de Cabra será realizada por el bordador astigitano Jesús Rosado. Éste ha subrayado que se trata de una obra de “primer nivel, con una ejecución perfecta a base de hilaturas muy finas y de un gusto exquisito”. La presentación del proyecto ha contado tanto con la intervención del propio restaurador como de algunos de los responsables de la corporación de la Subbética.

Manto que restaurará Jesús Rosado
Nuestra Señora de la Soledad en su paso procesional./Foto: Víctor Olivencia

La pieza, que se llevará en diciembre al taller de Rosado y que permanecerá en el mismo durante los próximos 15 meses, es una de las “grandes joyas del vasto y rico patrimonio, en cuanto al bordado se refiere, que atesora la ciudad de Cabra”, afirma el bordador. Se trata, como explica el encargado de realizar la restauración, de una pieza de la que destaca su pequeño aguardillado en el perímetro con una hiedra, representativa de la inmortalidad. Así, señala que “el oro está en muy buen estado de conservación para el tiempo que tiene y el uso que ha tenido”, y pone el acento en el terciopelo al explicar que “su base no le corresponde, en cuanto a conservación”. Entre otros aspectos valora que existe “deterioro, aberturas y pérdida de vello. Además, hay muchas cartulinas que necesitan reparación porque están partidas y hay bastante hilatura suelta”. Jesús Rosado destaca que “curiosamente, se trata de la segunda pieza que me encuentro dentro del vasto y rico patrimonio que tiene la ciudad de Cabra, en cuanto a bordado” y recuerda que su taller fue el encargado de llevar a cabo la restauración de los bordados del terno de la Virgen del Rosario de la parroquia de Santo Domingo. “Siendo muy distintos, en cuanto a elaboración y volumen, también eran piezas de una ejecución perfectas”, concluye.
El tesorero de la cofradía de la Soledad, Francisco Cabrera, ha señalado por su parte que se encuentran “ante un reto muy importante”. Asimismo, reconoce la responsabilidad que supone esta empresa, “ya que somos conscientes de que tenemos en nuestras manos una de las obras más importantes, a nivel patrimonial, de toda Andalucía”. Respecto a la figura de Jesús Rosado recuerda que, hace varios meses, convocaron a diversos restauradores para que hicieran un estudio de valoración sobre el estado del manto. La elección del bordador astigitano responde a que éste “fue quien nos dio mayores garantías sobre el resultado final de la obra”. El tesorero asegura que la pieza regresará entre los meses de febrero y marzo de 2018, mientras que “procesionará con un manto liso, proporcionado por el propio taller”, en 2017. Cabrera asegura que son conscientes del coste que supone un encargo de esta envergadura y pone de manifiesto que, además de la carga económica que asume la propia corporación, han solicitado la ayuda de los hermanos y del pueblo en general, además de acudir a diversas instituciones.
El manto
Estrenado el Sábado Santo de 1871, se trata de una de las grandes piezas de la Semana Santa andaluza. El mismo fue diseñado por el pintor gaditano afincado en Cabra, Francisco Iglesias, quien cobró 7.000 reales que incluían la dirección. Los bordados corrieron a cargo de las monjas Agustinas de la localidad, que recibieron 10.000 reales por la mano de obra. En total, el coste del manto ascendió a 50.000 reales, donados por el sacerdote y catedrático del Instituto de Cabra, Atanasio Linares. El resultado final, junto a una saya compañera, dejó una obra elaborada sobre terciopelo azul marino oscuro que presenta un profuso conjunto de elementos vegetales. También destacan tanto el cordero místico como el cáliz sacramental, sin olvidar la cartela del Monte Calvario con las tres cruces vacías, así como las que llevan los atributos pasionistas.