¿Cómo puede la madera hablar de unión de la Iglesia?


El conocido cofrade Joaquín de Velasco aborda en la última conferencia del ciclo organizado por el grupo joven de la hermandad del Caído el mensaje simbólico en las cofradías cordobesas

¿Cómo podría la madera tallada de un paso hablar al espectador de la unión del pueblo cristiano en la Iglesia? A esta y otras preguntas ha respondido el conocido cofrade Joaquín de Velasco, que aborda en la última conferencia del ciclo organizado por el grupo joven de la hermandad del Caído el mensaje simbólico en las cofradías cordobesas.

¿Cómo la madera puede hablar de la unión de la Iglesia?
Joaquín de Velasco, junto al grupo joven del Caído./Foto: LVC

¿De qué manera el bordado de un manto con hilos de oro nos explicaría la perfección de María, o su concepción sin pecado? ¿Cómo el orfebre aludiría a la pasión de Jesús sin labrar a Jesús mismo? La respuesta a estas cuestiones la ha resuelto, a lo largo de una intervención de media hora, Joaquín de Velasco. Éste ha comenzado su disquisición con símbolos utilizados por los primeros cristianos. Así, ha explicado que la cruz no comienza a utilizarse hasta el siglo tercero puesto que, con anterioridad, se consideraba un símbolo “especialmente doloroso para los creyentes”, pues incidía en la idea romana de tortura. “De hecho, las primeras representaciones de la Cruz eran más bien una burla hacia los cristianos. Como el conocido grafito de Alexámenos, encontrado en el monte palatino”, ha afirmado el cofrade.
El ICHTYS
El recorrido por la simbología que ha acometido Joaquín de Velasco ha comenzado por esta grafía del pez, que, además de aludir a uno de los milagros más conocidos de Jesús, incluye el acrónimo griego, Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador. El hermano de Buena Muerte ha narrado la curiosidad de que este símbolo se usaba como saludo secreto entre los cristianos, ya que “cuando alguien dibujaba en la tierra la curva superior y veía como otra persona completaba con el arco inferior hasta dibujar el pez, sabía que podía expresar su fe libremente porque estaba ante un hermano”. En relación con el ámbito cofrade, ha asegurado que “la iglesia occidental con el tiempo ha perdido en gran medida esa capacidad intuitiva para interpretar lo simbólico”, pero su representación se halla en algunos pasos, aunque resulte difícil percatarse a primera vista.
El pelícano
Esta ave aparece, por ejemplo, en diversos elementos de la hermandad del Amor, como en el costero derecho del canasto del paso de Nuestro Padre Jesús del Silencio, en una saya de la Virgen de la Encarnación o rematando el mástil de su estandarte. En la hermandad de Pasión, la representación aparece en el llamador de María Santísima del Amor; así como en el estandarte de la Vera Cruz y en el remate de la vara con la que el secretario acompaña el libro de reglas. Asimismo, ha aludido a la exposición que organizó el Caído, con motivo de su 250 aniversario, para la que trajo el pelícano que corona la urna del yacente de San Fernando.
El sentido de su representación, tal y como ha explicado Joaquín de Velasco, se debe al gesto que el animal, de largo pico, realiza para alimentar a sus crías en el que asemeja picotear su propio pecho para que las mismas se alimentasen con su sangre. Como ha explicado, este gesto se interpretó, desde antiguo, como la representación de “la perfección el sacrificio divino y el Amor de Cristo hacia los hombres”, toda vez que ha aludido a Santo Tomás como exponente de tal concepto.
Otros símbolos
Joaquín de Velasco ha diseccionado con precisión diversos elementos de marcado carácter alegórico. Uno de los mismos ha sido el cordero, cuya presencia es abundante en las Escrituras y para el que ha mostrado imágenes, entre otras, de “la impresionante saya que el obispo Alburquerque regaló a la Virgen de los Dolores, junto al manto de las estrellas”; así como “símbolo absolutamente sacramental, en otra muy parecida que presenta a veces Nuestra Señora de las Tristezas”. La figura del tetramorfos, que alude a los evangelistas y se asocia con animales, también ha recorrido parte de la ponencia, en alusión a pasos como los del Calvario o el Prendimiento, entre otros.
La granada, entendida como símbolo de unión universal del pueblo cristiano y representada, por ejemplo, en el canasto de Misericordia o en las cresterías de Buena Muerte; la palma, el olivo o la flor de la pasión han sido otros de los símbolos abordados. Sin olvidar las grafías florales, como la rosa, el lirio o azucena o el cardo. Joaquín de Velasco ha concluido su intervención señalando que, la misma es solo un “pequeño esbozo de la riqueza simbólica del catolicismo”. Y ha puesto multitud de ejemplos para concluir su conferencia, como el laurel en Prendimiento, Angustias y el Sepulcro; el azahar en las jarras del Desconsuelo o en la mano de la Candelaria; el gallo alusivo a las negaciones de Pedro en el escudo de la Estrella; o el ave fénix en la Agonía o el Prendimiento.