La Buena Muerte refuerza su obra social


La corporación de San Hipólito realiza su labor solidaria con los propios hermanos, las monjas de Santa Marta y con la Fundación Bangassou, con material y actividades de voluntariado

La obra social de la hermandad de la Buena Muerte se ha visto, aun más, reforzada desde el mandato de Antonio Leiva. De hecho, la corporación de San Hipólito realiza su labor solidaria en diversos ámbitos. El primero se centra en los propios hermanos que atraviesan dificultades; para proseguir con las hermanas jerónimas del convento de Santa Marta; así como con la Fundación Bangassou, con material y actividades de voluntariado.

El hermano mayor de Buena Muerte junto a los responsables de la Fundación./Foto: LVC
El hermano mayor de Buena Muerte junto a los responsables de la Fundación./Foto: LVC

Como explica el responsable de la cofradía de la Madrugada del Viernes Santo, Antonio Leiva, la acción solidaria de la cofradía “afronta varios aspectos que, como es lógico, atiende a los hermanos que pasan por necesidades de diverso tipo”. A ello hay que sumar la labor que, en fechas recientes, la corporación viene realizando con las hermanas jerónimas del convento de Santa Marta. Para atender a las mismas “la hermandad ha creado, recientemente, una bolsa de caridad y así prestarles ayuda mensual”, explica Leiva. “La última vez necesitaban colchones y ahora ha sido una plaga de ratas, que ha requerido de la intervención de una empresa especializada”, señala el hermano mayor. La situación de las monjas de clausura es poco conocida a nivel general y la iniciativa supone, por tanto, un interesante paso. Para que los cofrades puedan realizar su aportación a este proyecto se ha puesto a su disposición un número de cuenta, ES08. 0237.6000.10.9151773791, así como la siguiente dirección de correo electrónico, obrasocialbuenamuerte@gmail.com. Una contribución distinta que redunda en quienes también necesitan ser ayudados para seguir ayudando.
Finalmente, la colaboración con la Fundación Bangassou es muy estrecha, ya que, como explica Leiva, “el año pasado, con motivo de la retirada de las subvenciones municipales, hablamos con uno de los responsables de la misma, Pablo Rumbao, para contribuir en lo posible”. La aportación de la Buena Muerte en el contenedor, que se cargará el próximo 26 de noviembre en dirección a la República Centroafricana, radica en una de las necesidades menos conocidas de la misión. Se trata de 60 camisas para los 35 sacerdotes que allí se encuentran, incluido el obispo cordobés, Juan José Aguirre. Como señala Antonio Leiva, la Fundación “siempre encuentra a donates de alimentos y material escolar, pero no la ropa para los propios curas”. El máximo responsable de la Buena Muerte concluye indicando que ahora “estamos colaborando todos los miércoles y sábados, en la nave que tiene la Fundación, para ayudar a clasificar y preparar los materiales que se cargarán en el contenedor el día 26, camino de Bangassou”. La hermandad refuerza así una obra social cada vez más ingente.