La Virgen Milagrosa sale en procesión por el centro de Córdoba


Las Hijas de la Caridad, el colegio de la Milagrosa y la Asociación de la Medalla de la Milagrosa convocan varios actos de culto para finales de noviembre, entre los que destacan el triduo y besamanos

La Virgen de la Medalla Milagrosa saldrá en procesión por las calles del centro de Córdoba el sábado 26 de noviembre. Las Hijas de la Caridad, el colegio de la Milagrosa y la asociación constituida en torno a esta advocación, convocan diversos actos de culto para finales de noviembre, entre los que destacan el triduo, besamanos y la salida de la imagen.

Miembros de la comunidad educativa del colegio La Milagrosa. (procesión)
Miembros de la comunidad educativa del colegio La Milagrosa./Foto: LVC

La institución educativa ubicada en la calle Gondomar celebrará sus diferentes actos de culto, entre los días 25 y 27. En dichas jornadas, a las 19:00, tendrá lugar el ejercicio de triduo que será oficiado por el vicerrector del seminario menor, Juan José Romero. El sábado 26 se desarrollará uno de los actos más esperados, como es la salida procesional de la Virgen de la Medalla Milagrosa, que se producirá tras la celebración de la misa y cuyo itinerario lo conformarán las calles Gondomar, Jesús y María, Barroso, plaza de San Juan, General Argote, Valladares, San Felipe Neri, plaza de San Nicolás y regreso a Gondomar. La última jornada de cultos, que coincide con la onomástica de la Virgen, se reserva para la celebración de la función principal, que comenzará a las 19:00. Al término de la misma, la venerada imagen estará expuesta en besamanos.
Cabe recordar que el colegio la Milagrosa es una de las instituciones educativas con más arraigo de la ciudad. De sus inicios destaca que, la marquesa de Zugasti perteneciente a la familia del Conde de Gondomar, heredó un inmueble que quiso donar a una institución religiosa dedicada a fines benéficos. Por ello, el 3 de enero de 1883 fue entregado al obispo, mientras que, el 26 de Junio de 1899, el magistral González Francés llama a las Hijas de la Caridad y firma con ellas un contrato por el que el prelado cede el uso de la planta baja de la casa a favor de la superiora de éstas, con el fin de establecer en ella una sencilla escuela-asilo que pudiera cumplir los deseos del patronato constituido y responder a las intenciones de la aristócrata. Un año más tarde, el 15 de junio, el obispo José Proceso Pozuelo y Herrero les concede el uso del resto de la casa, concesión ratificada el cinco días más tarde, para recoger a todos los niños abandonados en la calle por lo que vino a llamarse Escuela-Asilo de la Infancia.

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