Parte de la policromía original de la Inmaculada de la Compañía es irrecuperable


En el informe de los restauradores destaca que la media luna original podría ser similar a la de Inmaculada de la Purísima Concepción de Puente Genil, de Pedro Duque Cornejo

El hermano mayor del Santo Sepulcro, Enrique León, ha valorado el proceso restaurador al que se ve sometida la imagen de la Inmaculada, y sobre el que señala que “lo más interesante, aunque frustrante, es saber que algunos aspectos de la policromía original no pueden recuperarse”. Además, en el informe de los restauradores, Silvia Ortego y Antonio Daniel Comas, destaca que la media luna original podría ser similar a la de Inmaculada de la Purísima Concepción de Puente Genil, de Pedro Duque Cornejo.

Detalle de los de ensambles en la zona de la mascarilla. de la Inmaculada. (Original)
Detalle de los de ensambles en la zona de la mascarilla de la Inmaculada./Foto: LVC

León ha analizado diversos aspectos sobre el estudio de la titular, que la corporación del Viernes Santo ha hecho público recientemente. Del mismo, explica que es “muy completo y sencillo”, para subrayar que el “aspecto más destacable es que la imagen tenía un serio problemas de xilofagos”, en la tabla de madera trasera, que en su espalda tapa el ahuecado interior de la talla. “Igualmente ha sido interesante aunque frustrante, saber que algunos aspectos de la policromía original, realizados en coladura, al menos en el manto, que por la agresividad del repinte y de las actuales técnicas de limpieza mecánicas no aconsejan intentar recuperarla, debido a su posible pérdida en el proceso”, asegura el responsable de la cofradía. Éste también asevera que “la Inmaculada regresará en diciembre a la Compañía para presidir sus cultos”, tras la realización de la primera fase de restauración. La misma volverá “al taller y vendrá definitivamente restaurada en una fecha cercana a Semana Santa”.
El estudio, a que ha sido sometida la Inmaculada Concepción por parte de Silvia Ortego y Antonio Daniel Comas, destaca por las técnicas empleadas, entre las que sobresale el TAC. En el mismo se especifica que la talla “presenta los daños comunes de una imagen realizada para el culto, sometida a numerosas manipulaciones y cambios a lo largo de su historia material, además de los daños naturales propios del envejecimiento de los materiales y oscilaciones de la humedad y temperatura a la cual se expone”. Y, además de poner el acento en los ataques de los xilófagos, también dictamina que es imprescindible “atajar es la incorrecta sujeción de la Virgen a la peana, mediante un sistema primitivo consistente en un listón de madera introducido en la nube y la peana a través de un hueco, sin más afianzamiento, lo cual aporta gran inestabilidad y por ende, futuros daños estructurales a la imagen”.
Finalmente, otro de los puntos de interés del informe radica en la media luna original. Para los restauradores llama la “atención, entre otros, dos grandes orificios que atraviesan la nube por sus laterales, lo que nos puede indicar que en épocas pasadas la actual media luna no fuese la que originalmente figurara en la base de la imagen”. En consecuencia, éstos expresan que “podría tratarse de una forma iconográfica de representar la media luna a los pies de la Inmaculada, dejándose ver solo los picos de la misma atravesando la nube, y no por completo como la actual añadida a la parte frontal de la nube”. Este aspecto se relaciona con otras iconografías que se pueden “observar en otras tallas del siglo XVIII”, como es el caso de la “imagen de la Inmaculada de la Cofradía de la Purísima Concepción de la Parroquia de la Purificación de Puente Genil, obra de Pedro Duque Cornejo del año 1751”, asegura el informe.