La Diócesis de Córdoba está llena de vitalidad cristiana


La carta semanal del obispo explica el significado del Día de la Iglesia Diocesana y se centra en las características más relevantes de esta demarcación de la Iglesia católica

La Diócesis de Córdoba está llena de vitalidad cristiana. Ésta es una de las características en las que abunda la carta semanal del obispo, que explica el significado del Día de la Iglesia Diocesana y se centra en las características, virtudes y compromiso de los movimientos eclesiales que se integran en esta demarcación de la Iglesia, sin olvidar que la misma necesita de la aportación de todos los que la integran.

Encuentro de hermandades del arciprestazgo del Guadiato con el Obispo (Diócesis)
Encuentro de hermandades del arciprestazgo del Guadiato con el Obispo

La misiva del prelado comienza con una definición de lo que es la Diócesis de Córdoba: “Una gran comunidad de personas, una gran familia, en la que se hace presente la Iglesia entera, con su obispo y su presbiterio, con sus fieles laicos y sus consagrados”. Así, Demetrio Fernández explica que para pertenecer a la Iglesia católica se debe proceder “como discípulos de Cristo” y, para ello, señala que “esta Diócesis debe estar en plena comunión con el sucesor de Pedro, con el Papa de Roma, hoy con el Papa Francisco”. En definitiva, dar muestra de “comunión de fe, comunión de amor y comunión de disciplina”.
El obispo prosigue, en el núcleo de su mensaje, diseccionando diversos ámbitos de la demarcación católica cordobesa, que está integrada por 232 parroquias, unos 300 curas, 70 seminaristas, alrededor de 800 religiosos y religiosas que atienden múltiples instituciones, miles y miles de fieles laicos en los distintos ámbitos, como parroquias, movimientos y comunidades, hermandades, grupos de espiritualidad religiosa. Ante estas cifra, el prelado no duda en asegurar que se trata de “una diócesis viva, llena de vitalidad cristiana en su constante tarea de catequesis y transmisión de la fe, de participación en los sacramentos y de caridad para con los pobres, los enfermos y los excluidos”. En este sentido no olvida la labor que desarrollan las “cáritas parroquiales y diocesana y a través de otras muchas instituciones de Iglesia ha estado y sigue estando cerca de los pobres, llegando incluso a dar de comer a doscientas mil personas durante una larga temporada, eso sin contar las múltiples atenciones de todo tipo, en actitud de escucha, de servicio, de acompañamiento”.
En la parte final de la carta, Demetrio Fernández explica la pertinencia de los católicos a su Diócesis, que necesita del sostenimiento y la aportación de todos, ya que “las administraciones públicas nos ayudan cada vez menos, aunque somos ciudadanos de pleno derecho, que pagamos todos los impuestos como cualquier ciudadano y tenemos derecho a ser ayudados en tantas obras buenas que la Iglesia realiza para bien de la sociedad”. Al hilo de esto explica que se progresa “en la buena gestión de los recursos que tenemos, en la rendición de cuentas con total transparencia por parte de todas las instituciones de Iglesia, en la corresponsabilidad y participación de todos. Somos una gran familia contigo”.
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