La hermandad de Linares se vuelca para curar a Antonio


Cientos de personas acuden al perol benéfico, del que el hermano mayor destaca su esperanza para que "se tome conciencia de los problemas reales"

Cofrades, amigos y familiares se han unido a la hermandad de Linares para ayudar a curar a Antonio Afán, un niño de siete años que padece una variedad de cáncer. Cientos de personas han acudido al perol benéfico, del que el hermano mayor destaca su esperanza para que “se tome conciencia de los problemas reales de la gente” y que, con la recaudación obtenida este domingo, se colabore en los gastos del tratamiento a que debe someterse este niño en Barcelona.

Antonio Afán y Rafael Reyes./Foto: Hermandad de Linares
Antonio Afán y Rafael Reyes./Foto: Hermandad de Linares

Amaneció un domingo de sol, el día soñado para que el santuario de la Purísima Concepción de Linares acogiera una iniciativa con un fin tan loable como necesario. Ayudar económicamente a la familia de Antonio Afán para que pueda seguir con su tratamiento en el hospital de San Juan de Dios de la capital catalana no fue una empresa inalcanzable. De hecho, cientos de personas se congregaron para aportar su granito de arena. “La gente se ha volcado con Antonio”, señala el hermano mayor de Linares, Rafael Reyes. “Me llena de alegría que muchos cordobeses y hermanos hayan colaborado con el pequeño Antonio Afán”, explica para subrayar que se ha tratado de una jornada “de convivencia y de solidaridad”. Por ello expresa su deseo de que “haya más tipo de eventos que ayuden a concienciar de los problemas reales y sacar lo mejor de cada uno”. Una de las figuras fundamentales para llevar a cabo está iniciativa ha sido la catequista de Antonio, Manuela Jiménez, para la cual el responsable de la corporación gloriosa ha tenido palabras de gratitud, toda vez que ha resaltado “su papel decisivo en la organización del acto”.
La jornada comenzaba con la celebración de una misa, oficiada por el canónigo Antonio Gil, encomendada a Antonio, al que se le hizo entrega de la medalla de la hermandad, con la esperanza de que la Conquistadora lo proteja en este trance. A lo largo del día se vivieron momentos especialmente intensos, en los que se intercalaron actuaciones musicales. La misma concluyó con una sincera muestra de gratitud por parte de los padres de este niño que, gracias a la generosidad de los allí presentes, está un poco más cerca de curarse de la enfermedad que padece.