El gobierno municipal abre las puertas a la participación religiosa


La asistencia de la alcaldesa al acto conmemorativo del 499 aniversario de la Reforma con la Iglesia evangélica recuerda al de 2015 con la hermandad de la Esperanza

El gobierno municipal, en la figura de la alcaldesa, abre las puertas a la participación de su ejecutivo en actos de carácter religioso. La asistencia de Isabel Ambrosio al acto conmemorativo del 499 aniversario de la Reforma con la Iglesia evangélica traza ciertas similitudes, al que mantuvo en octubre de 2015 con la hermandad de la Esperanza.

Isabel Ambrosio
Isabel Ambrosio. /Foto: LVC

“No debería de ser extraordinario que una institución pública, como es el Ayuntamiento, acompañe a una organización religiosa”. Con estos términos se expresaba la primera edil de la ciudad el pasado lunes, cuando participaba en el acto de la confesión que instauró Lutero. Una normalidad que, como la propia alcaldesa reconocía, “aún no hemos conseguido”. No obstante, las relaciones con el colectivo de creyentes más numeroso de la ciudad, los que se integran dentro del ámbito de las cofradías y, por ende, de la Iglesia, han ido avanzando durante los últimos doce meses. Dos fueron los puntos de inflexión y, en el segundo, la intervención de Isabel Ambrosio fue especialmente llamativa, tras un inicio de legislatura complejo, en el que se realizaron declaraciones gruesas por parte de algunos miembros de su equipo de gobierno.
El primero contó con la intervención directa del segundo teniente de alcalde y por entonces responsable de las relaciones con las cofradías, David Luque. El 30 de septiembre de 2015, el concejal daba todo tipo de explicaciones sobre los acontecimientos y declaraciones de diversos representantes del ejecutivo local en ante la asamblea de la Agrupación, incluidas unas disculpas. Las mismas fueron criticadas por algunos de los representantes de Ganemos Córdoba, si bien, semanas más tarde la alcaldesa proseguía la senda instaurada por uno de sus hombres de confianza. Aquel sábado de octubre, Isabel Ambrosio acudía a la iglesia de San Andrés y le imponía la medalla capitular a la Virgen de la Esperanza, en el marco de la salida extraordinaria que se vio frustrada por la lluvia. Los hechos fueron más allá y la alcaldesa fue invitada a realizar una levantá con el paso de palio en el interior del templo fernandino. Un hecho simbólico que ha marcado y suavizado el tono político, desde entonces. Si bien, no hay que olvidar que, aquel gesto no fue acogido con entusiasmo por parte de sus socios de gobierno.

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