"La muerte no es un castigo, sino un tránsito a la vida feliz"


El obispo preside la misa en el cementerio de San Rafael en la víspera de la conmemoración de los difuntos cordobeses

“La muerte no es un castigo, sino un tránsito doloroso a la vida feliz que Dios nos aguarda”. Con estas palabras repletas de esperanza, el obispo, que ha presidido la misa celebrada en el cementerio de San Rafael en la víspera de la conmemoración de los difuntos cordobeses, ha querido resaltar en su homilía diversos aspectos fundamentales de la celebración de Todos los Santos en su festividad.

El obispo en un momento de la misa en el cementerio de San Rafael./Foto: Jesús Caparrós
El obispo en un momento de la misa en el cementerio de San Rafael./Foto: Jesús Caparrós

La intervención del prelado ha estado marcada por un mensaje de esperanza en la vida futura que, aunque inevitablemente se alcance por el trance de la muerte, la esperanza en la misma es imprescindible para entender el mensaje católico. La constatación de ello se ha puesto de manifiesto, nada más comenzar su intervención, donde ha puesto de relieve que “la fiesta de Todos los Santos nos llena de alegría” y ha subrayado el color litúrgico de esta celebración, el blanco, en toda su amplitud de significado. Al hilo de estas consideraciones, Demetrio Fernández no ha dudado en afirmar que “nuestra meta es la santidad” y, en consecuencia, “alegrémonos hoy con los Santos”. Así, el prelado ha animado a que “miremos al cielo y veamos que los santos, hechos de nuestra propia carne, han llegado a la meta”. Palabras que volvían a manifestar ese mensaje de esperanza que ha marcado toda su homilía.
En la segunda parte de la misma, el obispo no ha querido olvidar a los difuntos, por los que ha exhortado a orar. “La muerte es un trago amargo y doloroso, pero no es el final”, ha remarcado. En este sentido, ha querido poner el acento en que el fin de la vida terrenal “no es un castigo, sino un tránsito doloroso a la vida feliz que Dios nos aguarda”. Y por lo que, acto seguido, ha asegurado que “el cielo es nuestra patria”. Finalmente, el prelado ha puesto todo su énfasis en la oración por los difuntos. Este hecho lo ha explicado de forma gráfica, al señalar que “más que las flores y las lágrimas está la oración. Oremos, pues, por nuestros difuntos”, ha concluido ante una nutrida concurrencia.