Vivir el Domund desde la misión


En el siguiente artículo, el sacerdote cordobés Francisco Delgado desgrana diversos aspectos geográficos, económicos, sociales y espirituales de la misión cordobesa en Picota, Perú

La misión que la diócesis de Córdoba regenta en Picota (Perú) se suma a la campaña del Domund 2016. Sal de tu tierra es el lema elegido por el Papa Francisco para este año. Mensaje solidario y contundente sin duda, que debe interpelar a todos. Por ello, poder vivir esta realidad de la Iglesia desde la misión ad gentes, no deja de ser un privilegio que el Señor concede a unos pocos.

Momento de la celebración eucarística./Foto: LVC
Momento de la celebración eucarística./Foto: LVC

La parroquia Virgen del Perpetuo Socorro abarca toda la provincia de Picota y algunos pueblos de Bellavista y del vicariato de Requena, departamento de Loreto, por motivos hasta el momento de facilidad para la comunicación terrestre. La provincia de Picota tiene una extensión de casi 2.500 kilómetros cuadrados, y es una de las nueve que corresponden a la prelatura de Moyobamba, en el departamento de San Martín, en el noroeste peruano. La parroquia está situada en ceja de selva, en las últimas estribaciones de los Andes, con un clima cálido y húmedo, en pleno valle del río Huallaga, uno de los principales afluentes del Amazonas. Por dar algunos datos de población, se puede establecer que según el censo del 2007, último oficial realizado por estamentos gubernamentales, Picota cuenta con unos 37,750 habitantes. A fecha de hoy, este dato se ha incrementado considerablemente, rondando ya toda la provincia con unos 100.000 habitantes, debido a la continua migración que la región recibe. Además, Picota cuenta con 10 distritos (municipalidades, a modo de cabeza de otros núcleos de población menores).
La única pista asfaltada existente es la que une Moyobamba con la ciudad de Rioja y de Juanjui. El resto de caminos y carreteras que unen los distritos y dentro de ellos, son de tierra, carrozables, terrenos arcillosos y fangosos, en tiempo de lluvias son intransitables con grandes huecos y riachuelos que pasar, a muchos de ellos sólo se llega a pie o en acémila. Algunos de los poblados están al otro margen del río Huallaga, siendo necesario el transporte en canoa para acceder a ellos.
Picota cuenta en la actualidad con unas 130 comunidades cristianas rurales, que se tenga conocimiento, diseminadas a lo largo y ancho de toda la jurisdicción de la Parroquia. El 64.4% de la población se ocupa en la agricultura, basada su producción agrícola principalmente en el maíz amarillo duro, el arroz, el cacao y el café. Algunos viven también de la pesca, sobre todo para consumo propio, en las numerosas quebradas y ríos que atraviesan todo el territorio. En la gran mayoría de las comunidades se tiene uno o dos animadores, que dentro de sus limitaciones, hacen cuanto pueden para tener la celebración de la Palabra dominical en sus respectivas comunidades e ir, de alguna manera, preparando a sus feligreses que van a recibir algún sacramento. La formación permanente de estos animadores es una de las prioridades de la parroquia: con ellos, se mantienen encuentros frecuentes por zonas, para ir conociendo las necesidades de cada comunidad y para ayudarles en su formación cristiana. Muchos animadores atienden varias comunidades, caminando incluso varias horas para hacer la celebración de la misa. Y también realizan el esfuerzo de costear su movilidad para asistir a los encuentros de formación, aunque en este campo también la parroquia les ayuda económicamente, en la medida de sus posibilidades.
Es necesario continuar invirtiendo tiempo y recursos humanos y económicos en apoyar esta labor importante de formación de los animadores de las comunidades rurales. Con vistas a este fin de formación existe en Picota un centro pastoral que, gracias a la colaboración inestimable del Cabildo de la Catedral de Córdoba, actualmente está siendo reformado para su ampliación, con vistas a poder acoger a los animadores que llegan de las distintas comunidades para los encuentros de formación. Éstos, hombres y mujeres sencillos, pero grandes en generosidad, son los auténticos protagonistas del Domund. Ellos viven cada día su ser Iglesia de forma entregada. Son los principales agentes de la evangelización en sus comunidades, luchando a menudo incluso contra los elementos. Gracias a su perseverancia, la fe católica permanece viva en tantos lugares, muchos de ellos casi inaccesibles. Por ellos, por acompañarlos y aprender de ellos, compartiendo la misma fe en Cristo, bien merece la pena ser misionero y salir de tu tierra.

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